jueves, 27 de octubre de 2022

Filosofía en Cajicá

 

 Filosofía en Cajicá





VIII Encuentro de Historia y Filosofía

¿Cómo se construye la historia colectiva a través de las narrativas individuales?

20 y 21 de octubre de 2022

 

Objetivo: Reflexionar sobre las versiones individuales y cómo se relacionan con la historia de las sociedades

 

Ejes temáticos:            

* Tradición oral

* Historia de Cajicá

* La voz de los migrantes en la historia

* La historia según las minorías

* Historia del arte

 

En el desarrollo del encuentro se presentaron tres ideas constantes: Narrativa – Memoria – Historia. La narrativa de que se guarda memoria constituye la historia. ¿Y la Filosofía? La filosofía cuestiona y analiza qué historia se transmite, cómo y para qué, así como quién la transmite y a quiénes.

 

Pero, ¿qué es la historia? Una exposición o descripción de lo hecho, de lo vivido personal y grupalmente, lo cual al formar parte de nuestra memoria se suma a nuestra identidad. De manera que en gran medida soy lo que hago, soy lo que he hecho y más aún, lo que planeo hacer, agregamos desde una mirada filosófica, porque la filosofía analiza y critica la historia, lo hecho; reflexiona sobre lo que hacemos; y, propone lo que ahora se puede hacer. La filosofía observa agudamente en retrospectiva, hacia el pasado, y en prospectiva, hacia el futuro; examina lo que fue para comprender lo que es y explorar lo que será. 

 

Ahora bien, la Historia además de ser experiencia del pasado, narración y memoria, presenta características de saber científico: plantea preguntas y problemas; aplica una metodología; se desarrolla en la interdisciplinariedad; se muestra como saber interpretativo y variable… Y por supuesto, cumple funciones importantes en nuestra vida, sirve para entender problemas del presente –en el esquema de relación causa-efecto–; permite aprender de los errores y aciertos; y, especialmente, teje relaciones y vínculos entre semejantes.

 

Debido a lo anterior es fundamental la enseñanza de la historia. Con relación a esto se propone transitar de la didáctica tradicional que es memorística; basada en hechos político-militares; antropocéntrica; eurocéntrica; patriótica y heroica, hacia una didáctica que fomenta las habilidades del científico social, es decir, que desarrolla las habilidades de lectura, escritura e investigación; que se basa en problemas; y, que ejercita el pensamiento crítico e histórico.

 

Sin duda, la experiencia fue enriquecedora para todos; evidentemente unas ponencias brillaron más que otras, no obstante en todos los casos se observó disposición y entrega, interés y deseo por compartir. A lo largo de esos dos días, escuchando las narrativas de los alumnos, sus reflexiones y mirando la forma en que eran recibidas por los asistentes, inevitablemente surgieron pensamientos y emociones propios; cuando se escucha atentamente la narrativa del otro, nace en el propio interior una narrativa más.

 

Comparto aquí algo de lo que sucedió en mí al escuchar: vivimos en Colombia un periodo de transición, parece que nos movemos de un estado de guerra hacia la paz; movimiento que veo simbolizado en la reciente entrega del “Informe Final de la Comisión de la Verdad”. Transitamos a la vez de un gobierno de derecha hacia un gobierno de izquierda, considerando el resultado de las pasadas elecciones presidenciales. Atravesamos también un momento histórico en que los migrantes de origen venezolano comienzan a ser reconocidos como ciudadanos, cuando se les otorga acceso a servicios de salud, seguridad social y pensión –beneficios que corresponden a los derechos que posee una persona, natural o jurídica, en Colombia–. En el caso de múltiples municipios, particularmente los que rodean a la capital nacional, se transita de un ambiente rural hacia un medio urbano.

 

Abreviando, quienes habitamos Colombia vivimos un periodo de transición que se abre en cinco líneas: de la guerra hacia la paz; de la derecha hacia la izquierda; de migrantes a ciudadanos; y, de lo rural a lo urbano. Se trata de escisiones o distinciones que en la perspectiva de quien aquí escribe deben ser concebidas y vivenciadas no como rivales excluyentes entre sí, sino como elementos complementarios. Es necesario pensar y sentir, vivir la complementariedad.

 

Respecto con la guerra padecida se insiste en la memoria como uno de los medios para alcanzar la paz anhelada, ante lo cual corresponde preguntar para qué recordar, más aun cuando los recuerdos son violentos, contienen humillación, injusticia e imposición, sangre y dolor. Retrotraer y resaltar continuamente esa violencia, ¿la normaliza? Más que impactar y concientizar, narrar reiteradamente los hechos violentos, ¿adormece o incluso despierta el morbo?

 

Por otra parte, aunque en correlación, me pregunto cuándo un migrante se convierte realmente en ciudadano, y si alguna vez se deja de ser migrante. Soy migrante y aún no sé decir con exactitud qué significa esto, por ahora sólo acierto a decir que es muy diferente a turistear. El turista permanece poco tiempo, pasea y se asoma a algunos periodos de la historia del país que vista, conoce un poco de su cultura; el tránsito del turista es veloz, fugaz, momentáneo, episódico, su vivencia se reduce a la admiración y al disfrute. El migrante, en cambio, permanece indefinidamente, recorre el nuevo territorio, se sumerge y se empapa de una cultura que antes le era ajena, en gran medida se la apropia, profundiza y descubre lo que sustenta a la historia, es decir, realmente conoce la filosofía de vida que entraña dicha cultura. Expresado con una analogía un tanto simple, el turista esnorquelea y el migrante bucea, incluso en apnea.

 

En esta ocasión, como usualmente sucede en donde está presente la filosofía, nos retiramos del recinto con más preguntas de las que traíamos al llegar. Entre todas las ideas que revolotean en mi mente, brilla especialmente la convicción de que siempre es valioso sentarse y guardar silencio para escuchar al otro.




Karla Portela Ramírez

Casa de la Filosofía


 

lunes, 17 de octubre de 2022

Café filosófico #22: ¿Se puede ser extranjero en el país de nacimiento?

 

Café filosófico # 22:

¿Se puede ser extranjero en el país de nacimiento?



Uno de los frutos que espera cosechar todo animador de café filosófico es el surgimiento de más preguntas. Considerando que la capacidad de preguntar, de formular buenas preguntas –críticas y detonantes de reflexión– refleja el desarrollo de un pensamiento analítico y abierto a nuevas perspectivas, con alegría y cierto orgullo podemos decir que estamos cosechando frutos filosóficos. Más que arribar a respuestas, de la pregunta planteada al inicio del café, el grupo deriva una serie de preguntas más. Así, en este recuento de lo dialogado en nuestro encuentro más reciente (el pasado lunes 10 de octubre), compartimos algunas de las preguntas que surgieron, con sus respectivas respuestas, si no definitivas, si al menos aceptables por ahora.

 

¿Qué es ser extranjero? ¿Qué significa ser extranjero?

Invisible; desconocido; anormal… Extraño… Pensando que el prefijo “extra” significa “fuera de”, extranjero significaría que nació fuera del país en que nos encontramos, más allá de estas fronteras. Ahora bien, quizá eso implique que nos sea desconocido y al entrar en contacto nos parezca extraño e incluso anormal, frente a lo cual muchos preferirán tratarlo como invisible, invisibilizarlo.

 

¿Según qué o quién somos extranjeros?

Según los límites físicos, es decir las fronteras. Aunque esto no niega que podamos desconocer nuestro país de nacimiento tanto como si fuéramos extranjeros, como si hubiésemos nacido en otro país.

 

¿Qué nos hace extranjeros?

Pensando en el cuerpo, en nuestra materialidad sujeta a leyes jurídicas, lo que nos hace extranjeros es el lugar de nacimiento. Ahora bien, si consideramos nuestra dimensión inmaterial, habría que hablar de factores como el idioma, la educación, el lugar en que nos criamos y donde hemos construido nuestra historia, los documentos que nos acreditan como ciudadanos, entre otros.

 

Pero, ¿qué pasa con alguien cuyo padre es alemán, su madre es francesa y ella nació en Canadá, se educó en Portugal y ha pasado la mayor parte de su vida en México, habla los cinco idiomas correspondientes con igual fluidez y corrección, logrando adaptar su acento a cada uno de ellos?

Aquí entran en juego pertenencia e identidad; sentirse parte del grupo, de la comunidad y sus instituciones, además de identificarse con las creencias, propósitos, deseos, etc. del grupo, del colectivo.

 

Entonces, ¿se puede ser extranjero en el país de nacimiento?

En un sentido literal –sin interpretaciones, ajustándonos al significado habitual–, la respuesta es “no”. No se puede ser extranjero en el país de nacimiento. Sin embargo, en un sentido figurado –apartándonos del significado habitual, agregando una expresividad que puede ser interpretada–, la respuesta es “sí”. Sí se puede ser extranjero en el país de nacimiento; todo depende de cómo nos sintamos, de nuestro sentimiento de identidad y pertenencia.

 

Con base en todo lo anterior, confirmamos algo que se había planteado al comienzo de nuestra reflexión conjunta: habría que reformular la pregunta inicial. En lugar de preguntar ¿se puede ser extranjero en el país de nacimiento?, habría que decir: ¿se puede sentir extranjero en el país de nacimiento? Igualmente podríamos sustituir el verbo “ser” con palabras como actuar o comportar. De hecho, podríamos enunciar otras preguntas, por ejemplo: ¿Se puede dejar de ser extranjero?...





Karla Portela Ramírez y Germán Leonardo Cárdenas Vargas

Casa de la Filosofía

Octubre, 2022

Cajicá, Cundinamarca, Colombia

 

 

 

viernes, 2 de septiembre de 2022

Café filosófico #16: ¿Qué tenemos en común?

 

Café filosófico #16: 

¿Qué tenemos en común?




Abrimos nuestro diálogo y reflexión con la interrogante ¿Qué tenemos en común? La verdad es que cuando estábamos definiendo cuál sería la pregunta guía de esta ocasión, pensamos que tal planteamiento era demasiado abierto, que había que especificar…. No obstante decidimos dejarlo así con la intención de que los participantes interpretaran la pregunta y condujeran la reflexión hacia donde fuese su interés. Gratamente nos sorprendió que desde el inicio uno de nuestros librepensadores señaló la necesidad de delimitar nuestra pregunta.

 

Tras varias intervenciones de distintos emisores, y en conjunto, acordamos enfocar nuestra reflexión de la siguiente manera: primero preguntarnos qué tenemos en común nosotros, quienes integramos este grupo de café filosófico; después reflexionar sobre qué tenemos en común como especie, como humanidad. A su vez, señalamos que en el discurrir de esta reflexión podíamos responder considerando dos aspectos o criterios: en lo material; y, en lo inmaterial. De manera que en el desarrollo de nuestro filocafé propiamente reflexionamos en torno a dos cuestionamientos y desde dos aspectos dimensiones:

 

1* ¿Qué tenemos en común nosotros, los integrantes de este café filosófico, material e inmaterialmente?

2*  ¿Qué tenemos en común como especie, como humanidad, material e inmaterialmente?

 

En cuanto a la primera pregunta, podemos enlistar las siguientes cualidades o características:

- deseo de aprender y compartir

- disposición para esforzarse

- disfrute de auto regalarse un tiempo para sí mismo

- pasión, gusto o interés por la filosofía

- curiosidad, querer entender

- actitud de apertura y reflexiva

- actitud crítica y autocrítica

- pensamos diferente a la mayoría

- nos encontramos en constante búsqueda  

Evidentemente nuestro pensar y dialogar se concentró en el aspecto inmaterial, esto de forma natural. Podría decirse que en acuerdo tácito, prescindimos de lo material. Incluso, cuando afirmé que lo que tenemos en común, materialmente hablando, es el ombligo, todos rieron y recondujeron la reflexión hacia lo inmaterial.

 

Sobre la segunda cuestión, lo que encontramos en común fue:

- amor

- lenguaje

- creatividad, dones o talentos

- nos reconocemos como parte de algo mayor

- vivimos en asociación, todo lo que hacemos tiene efecto en mí y en los otros

- conciencia

- razón y voluntad

- competitividad y envidia

- necesidad de escuchar y ser escuchados

- tiempo y límites temporales, mortalidad

- cambio constante, evolución

Cabe decir que, grosso modo, concluimos al respecto que en lo material nos igualamos, todos tenemos cuerpo y éste funciona igual en todos los seres humanos; mientras que en lo inmaterial nos diferenciamos. Lamentablemente no hubo tiempo para ahondar en esto último, pero sí señalamos que como seres vivos habría que incluir en “lo común” a la naturaleza.





Asimismo y como suele suceder en las reflexiones filosóficas, una pregunta dio pie a muchas más –lo cual nos encanta–; entre otras, las interrogantes que sumaron fueron: ¿Por qué nos resulta más fácil identificar nuestras diferencias que lo que tenemos en común? ¿Por qué nos enfocamos en las diferencias? ¿Sería positivo anular las diferencias y homogeneizar? ¿Qué tenemos en común con nosotros mismos, es decir, qué hay de común entre mi yo de ayer y mi yo actual?

 

El tiempo destinado para nuestro café filosófico transcurrió, aunque antes de despedirnos, a manera de cierre, me permití retomar la mención que hice del ombligo y expresar que probablemente les dio risa por su obviedad, sin embargo podemos considerarlo como un símbolo, como un recordatorio constante e imborrable de que surgimos y nacimos en unión con otro, de que en cierto sentido siempre somos parte de otros y estos otros son parte de nosotros. El ombligo por curioso y risorio que nos resulte es una representación de nuestra socialidad. Lo que tenemos en común es nuestro ser social.

 

Por último, queremos agradecer a Carolina, asidua y fiel integrante de nuestro café filosófico, que esta vez fungió como moderadora, en forma destacada y brillante. Gracias, muchas gracias a ella y a todas las personas que comparten con nosotros, y nosotros con ellos para dar vida a la filosofía en Cajicá.





Karla Portela Ramírez y Germán Leonardo Cárdenas Vargas

Casa de la Filosofía

Agosto, 2022

Cajicá, Cundinamarca, Colombia

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

martes, 2 de agosto de 2022

Areta de Cirene y Eumetis de Lindos - "Filosofía alternativa"-7


Areta de Cirene (Siglo VI – V a.C.)




Hija y discípula de Aristipo de Cirene, fundador de la Escuela Cirenaica, antecedente del epicureísmo. Madre de Aristipo El Joven, conocido como “El Metrodidacta”, que significa “educado por la madre”, porque recibió toda su educación de su madre, Areta.

Se cree que gozó de gran prestigio dentro de la Escuela Cirenaica, por lo que no resulta descabellado pensar que haya asumido el cargo de directora al morir su padre.

Existen pocas fuentes sobre su vida, aunque se afirma que fue docta en letras griegas, conocedora de Sócrates, escritora sobresaliente y sabia maestra. Al parecer, enseñó filosofía natural y filosofía moral durante treinta y cinco años, escribió cuarenta libros y tuvo ciento diez alumnos.

Lo cierto es que practicó el pensamiento cirenaico, caracterizado por su inclinación hacia el hedonismo, es decir, el gozo de los placeres sensuales como única vía hacia la felicidad, siempre y cuando se mantuviera el dominio sobre ellos.

Lastimosamente el pensamiento hedonista cirenaico suele ser malinterpretado, cuando es entendido como una apología del placer por el placer mismo, cuando se arguye que el ser humano debe dejarse arrastrar por el placer. En realidad, los cirenaicos predicaban lo contrario: evitar el dolor y buscar el placer, sin dejarse poseer por él.

Incluso, la frase: “Poseo, pero no soy poseído, pues el dominar los placeres y no dejarse dominar por ellos, no el abstenerse de ellos, es cosa óptima”, podría considerarse la frase fundamental del hedonismo cirenaico.

En consonancia con lo anterior, los cirenaicos –como Areta– declaraban que el placer debe disfrutarse ahora, ya que más tarde podría desaparecer la posibilidad de hacerlo a causa de enfermedad, cambios de fortuna o la muerte, entre otros motivos.

Junto a ello, se debe disfrutar el presente, no sufrir por lo que escapa a nuestras posibilidades y saber adaptarse a las circunstancias. Llevar con la misma dignidad una túnica que unos harapos, lo cual habla de la oposición de los cirenaicos a los convencionalismos sociales.

 


Eumetis de Lindos (Siglo VI – V a.C.)




Eumetis fue una de las hijas de Cleóbulo de Lindos, uno de los siete sabios de Grecia –quizá a ello se deba que también sea conocida como Cleobulina–, quien considerada que las mujeres debían tener acceso a la educación.

Eumetis escribió poesía en hexámetros y es recordada especialmente por su ilustre creación de enigmas, esto es, composiciones que a través del juego, del ocultamiento de lo evidente, predisponen para el conocimiento de sí y del mundo.

Sobre el papel de los enigmas en la reflexión filosófica, recomendamos el visionado del siguiente material: "La potencia del enigma"



Sección Filosofía alternativa - 7

Programa De filósofos todos tenemos un poco

El Observador - Radio





miércoles, 20 de julio de 2022

Aspasia de Mileto y Diotima de Mantinea - "Filosofía alternativa"-6

 

Aspasia de Mileto y Diotima de Mantinea

 

El debate de Sócrates y Aspasia, (Nicolas-André Monsiau, circa 1800)

Aspasia de Mileto (470 A.C. – 400 A.C.)

Es considerada la mujer más célebre de la edad de oro de Atenas, no obstante es un enigma, es poco lo que se puede decir de ella con seguridad. Se cuenta que fue hetera, es decir, una cortesana profesional independiente que cultivaba cuerpo y mente en mayor grado al permitido a las mujeres de su época. De manera que la educación de Aspasia era inusual, ajena al de la mujer promedio.

Se afirma también que emigró a Atenas y allí fundó una escuela para formar a otras mujeres, jóvenes que se educaban en danza, música y retórica llegando a mantener conversaciones con políticos y aristócratas sobre filosofía, política y actualidad.

En cuanto a su vínculo con Pericles, haya sido su esposa, concubina o amante, éste la amaba en extremo; de hecho, su amor romántico es uno de los pocos registrados entre hombre y mujer durante el periodo de la Atenas Clásica. Algunos autores afirman que Aspasia influía en las decisiones de Pericles, lo cierto es que él respetaba su sabiduría y puntos de vista políticos. Igualmente se dice que ella escribió los grandes discursos del estadista, que incluso fue ella quien le enseñó a hablar.

Además de Pericles, Sócrates le admiraba y respetaba por sus opiniones. Al parecer se conocieron cuando ambos tenían alrededor de veinte años y mantuvieron una larga relación de intercambio filosófico. Al respecto, en el libro Sócrates enamorado, Armand D´Angour sostiene con base en sus investigaciones que Sócrates recibió de Aspasia inspiración para sus originales ideas sobre la verdad, el amor, la justicia, el coraje y el conocimiento. Lo cual es sumamente importante porque de ser así, Aspasia debería ser reconocida como la maestra de Sócrates y principalmente como la filósofa que asentó los fundamentos de nuestra tradición filosófica occidental de 2,500 años.



Diotima de Mantinea (Siglo V A.C.)

Si Aspasia es un enigma, Diotima es un misterio. En el diálogo platónico de El Banquete, Sócrates menciona que una mujer fue su maestra en cuestiones de amor: Diotima. Ésta es la única referencia sobre ella, de ahí que estudiosos aseveran que no existió, que Diotima es un personaje ficticio que representa a Aspasia. Como prueba de ello se arguye que Diotima significa “honrada por Zeus” y dado que “Zeus” era el sobrenombre de Pericles, quien honraba a Aspasia, cuando Sócrates habla de Diotima en realidad se refiere a su maestra Aspasia.

Sin detrimento por lo anterior, se dice que Diotima fue una sacerdotisa que llegó a Atenas en el 440 A.C. cuando gobernaba Pericles, para oficiar un ritual de purificación, pedir clemencia a los dioses y salvar a la ciudad de la peste, mal que supuestamente acechaba a la ciudad. En el momento el ritual tuvo efecto, aunque la epidemia ocurrió diez años después en el 430 A.C.

Sea un personaje ficticio o una mujer de carne y hueso, Diotima es conocida por su teoría del amor, la cual dio origen al relevante concepto de “amor platónico”, no en su significado popular como amor idealizado e inalcanzable, sino como concepto filosófico: amar la belleza del alma, un amor más místico y puro.


Sección Filosofía alternativa - 6 

Programa De filósofos todos tenemos un poco

El Observador - Radio 


 

 

  

miércoles, 13 de julio de 2022

"De filósofos todos tenemos un poco", Programa #13 - Resiliencia y Filosofía

 

De filósofos todos tenemos un poco

Programa #13 – 12 de julio de 2022

 



Coincidieron la cantidad exacta de agua y la proporción óptima de luz para formar hoy por la tarde el más nítido e intenso arcoíris que hasta ahora hayamos contemplado muchos de nosotros. Así abrimos nuestra décimo tercera emisión, mencionando este fenómeno natural como símbolo perfecto del tema que trataríamos: resiliencia.



Y Dios dijo: «Esta es la señal del pacto que hago con ustedes y con todos los seres vivientes. Mi pacto continuará por todas las generaciones. En las nubes cuelgo mi arco, el arco iris, que servirá como señal del pacto que yo hago con el mundo. Cuando yo ponga nubes sobre la tierra y el arco iris aparezca en las nubes, me acordaré del pacto que tengo con ustedes y con todo ser viviente. El agua nunca se volverá a convertir en diluvio para acabar con toda la vida. Cuando el arco iris esté en las nubes, yo lo veré y me acordaré del pacto eterno que tengo con todo ser viviente de la tierra». Luego Dios le dijo a Noé: «Esa es la señal del pacto que tengo con toda vida en la tierra». Génesis 9:12-17


Iniciamos hablando del origen del término, “resiliencia” proviene de la Física, del área de las Ciencias Naturales; en el campo de resistencia de materiales significa “capacidad un material para recuperarse de una deformación producto de un esfuerzo externo”. Posteriormente dicho término fue adoptado en las Ciencias Sociales, particularmente en la Psicología refiriendo la capacidad que presenta un individuo o un grupo frente a la adversidad para seguir proyectando el futuro.

 

Etimológicamente se compone de los siguientes elementos: prefijo re, que significa intensidad y reiteración; verbo salire, traducido como brincar, saltar; sufijo nt, que indica agente; y, sufijo ia, que refiere cualidad. De manera que con base en su etimología, la resiliencia consiste en la cualidad del que vuelve a saltar y quedar como estaba. Lo cual compagina con las dos acepciones de la definición real que aparece en el Diccionario de la Real Academia Española: 1. Capacidad de adaptación de un ser vivo frente a un agente perturbador o un estado o situación adversos. 2. Capacidad de un material, mecanismo o sistema para recuperar su estado inicial cuando ha cesado la perturbación a la que había estado sometido.



De este modo algunos autores incluyen a la resiliencia como parte de la inteligencia emocional, en tanto que otros hablan de inteligencia resiliente e incluso mencionan cuatro grupos de personas: las hipervulnerables, que sucumben a situaciones de estrés comunes; las pseudovulnerables, que ante la menor adversidad se hunden; las invulnerables, quienes se reponen rápidamente debido a que han sido expuestas a una serie de sucesos traumáticos; y, las no vulnerables, que son resistentes desde el nacimiento y se desarrollan de modo armónico durante toda la vida. Lo cierto es que hay individuos más resilientes que otros, que no hay personas con resistencia absoluta y cada una tiene sus propios límites.[1]

 

Igualmente, se identifican tres tipos de resiliencia: psicológica, relacionado con el estado mental, con la preparación de la mente para superar todo tipo de adversidades; emocional, consiste en la superación de sentimientos que pueden afectar la estabilidad y el capacidad para tomar decisiones; y, corporal, es decir, la capacidad física para recuperarse de daños impuestos al cuerpo. Asimismo, es importante distinguir, aunque son complementarias, entre resiliencia individual y resiliencia comunitaria. La primera de ellas señala al conjunto de cualidades personales que nos permiten prosperar ante la adversidad; la segunda, radica en la capacidad del grupo, del sistema social para responder a las adversidades que afectan al mismo tiempo y de manera semejante al colectivo, mientras se desarrollan y fortalecen los recursos con los que ya se cuenta, para reorganizarse.

 

Ahora bien, ¿cómo se presenta la resiliencia en nuestra cotidianidad, en la vida diaria? Sin duda en Colombia somos testigos de un hecho histórico: la Comisión de la Verdad presentó su informe final el pasado 28 de junio. Conviene recordar que el 26 de septiembre de 2016 se firmó el “Acuerdo de Paz” y como parte de ello en abril de 2017 se fundó la Comisión de la Verdad, con el objetivo, entre otros, de esclarecer, explicar y reconocer lo sucedido durante el conflicto armado, asentando así  las bases para la no repetición, la reconciliación y la construcción de un país con base en la paz y la diversidad. Todo lo cual apunta hacia el concepto y vivencia de resiliencia comunitaria.

 


El informe final que ha presentado la Comisión de la Verdad es un documento que simbólicamente representa el cierre del pasado y la apertura de una Colombia reconciliada. Su contenido ofrece un análisis de distintos contextos, relatos de las víctimas, causas, consecuencias, dinámicas y recomendaciones que garantizan la no repetición. Caber decir que el informe ha sido presentado en versión física y digital, además de que ha iniciado su socialización a través de distintos medios. [2]

 

Retomando la pregunta por la presencia de la resiliencia en nuestra vida diaria, desde nuestra perspectiva el momento que hoy vivimos como nación exige de nosotros a la vez resiliencia personal, individual, y resiliencia comunitaria.  En forma similar, aunque a nivel mundial, como humanidad requerimos de nuestra capacidad para superar adversidades y recuperarnos con relación a la pandemia por Covid-19.

 

Acercándonos al cierre de nuestro programa, cuyo tema de reflexión fue la resiliencia, subrayamos la importancia de la narración como parte del proceso de recuperación, de sanación. De hecho, en este momento histórico los relatos de las víctimas, de quienes han padecido directamente los daños, constituyen el corazón del informe final entregado por la Comisión de la Verdad. La escritura, el tejido de las vivencias con palabras habladas o escritas, con narraciones sonoras o gráficas que son socializadas, compartidas, entraña un poder de sanación inconmensurable.

 

Por último, con base en lo reflexionado y dialogado, nos permitimos afirmar que la resiliencia no es una palabra moda, hiper explotada a través de frases trilladas que navegan en el ciberespacio, sino genuina herramienta para la vida, para afrontar los problemas del día a día, con filosofía.

 


Karla Portela Ramírez y Germán Leonardo Cárdenas Vargas

De filósofos todos tenemos un poco / El Observador Radio

Cajicá, Cundinamarca, Colombia

12 de julio de 2022

 

lunes, 11 de julio de 2022

Objetivos y conclusiones del café filosófico, de nuestro Filocafé Cajicá

 

Objetivos y conclusiones del café filosófico, 

de nuestro Filocafé Cajicá

 



Hemos preguntado por las expectativas con que acuden a nuestro café filosófico y ellos nos han solicitado alguna conclusión. En ocasiones, al iniciar nuestro intercambio preguntamos a quienes nos acompañan qué esperan de nuestra reunión, cuál es su expectativa; igualmente, a veces, al cerrar nuestro diálogo, hay quienes nos solicitan una conclusión respecto al tema abordado.

 

En el primer caso, con relación a las expectativas solemos asociarlas con objetivos, con algo que esperamos realizar o conseguir. Así, hablando de objetivos, los vislumbramos en dos líneas: un objetivo general, compartido; y, una serie de objetivos personales, en cierto sentido y medida, no compartidos, sino propios.

 

Al hablar de objetivo general, nos referimos a la finalidad de nuestro café filosófico, nuestro Filocafé Cajicá. Convencidos de que el café es una bebida que reúne, convoca, y que compartirlo abre la posibilidad de intercambiar ideas y sentimientos dentro de un ambiente amigable y con carácter igualitario, abrimos nuestro café filosófico como espacio público para conversar, ahondar en temas universales, que nos atañen a todos, de manera reflexiva, crítica y cordial. Dicho brevemente, la finalidad del filocafé es incentivar la integración de la comunidad ejercitando valores propios de la democracia, como son la tolerancia, responsabilidad y pluralismo, a la vez que fomentamos el desarrollo del pensamiento filosófico, es decir, analítico, crítico y autocrítico.

 


Sobre los objetivos personales, que sin duda hablan de necesidades y/o carencias personales, nos hemos encontrado con gran variedad: conocer a otras personas; identificar cuál es el medio cultural, la vida cultural del lugar en que se está viviendo; aportar ideas que contribuyan a la construcción colectiva de un concepto; y, abordar cuestiones existenciales desde la filosofía. Aunque cabe decir que algunas personas acuden sin un objetivo o expectativa claros, sino por curiosidad o porque alguien más les invitó, lo cual refleja el inicio de una actitud filosófica. Sea cual sea el caso, todos son bienvenidos porque estamos seguros de que De filósofos todos tenemos un poco.

 

Respecto a la solicitud de una conclusión sobre el tema tratado, consideramos importante que ésta consista en un concepto argumentado que surge de la práctica misma, el café filosófico, que ha sido construido a través de nuestro diálogo con aportes de cada uno de los participantes, de manera que dicho concepto argumento refleja ideas personales, individuales y simultáneamente ha sido consensuado. Si bien la reflexión filosófica es conocida entre otras cosas por no ofrecer respuestas, sino detonar nuevas preguntas, en Filocafé Cajicá hemos encontrado que ante la mirada de muchas personas arribar a una conclusión, al menos provisional, otorga forma y sentido al diálogo, al intercambio filosófico, sin que esto limite u obstaculice el cuestionamiento, el continuo surgimiento de interrogantes, porque la actitud filosófica precisamente somete a crítica toda conclusión, personal o consensuada. Se trata de una práctica circular, a cada inicio corresponde un final y éste es un (re)inicio. La filosofía es crítica y autocrítica, siempre en búsqueda.




 

Karla Portela Ramírez y Germán Leonardo Cárdenas Vargas

Casa de la Filosofía

Julio de 2022

Cajicá, Cundinamarca, Colombia