domingo, 20 de enero de 2019

#21 Fil(m)osofía "La Mina" - La casa de Jack


La casa de Jack
(Lars Von Trier, 2018)




“La película no está encaminada al horror, al asesinato”, tal vez no fue ésta la frase que abrió nuestra charla, pero sí la afirmación que detonó nuestra reflexión; abajo algunas de las observaciones:

*Se trata de un autohomenaje, Jack es alter ego de Von Trier, y de un “picar las costillas” a sus críticos; además de provocar a las buenas conciencias.

*Sin duda marcar paulatina y constantemente a lo largo del filme la diferencia entre ingeniería y arquitectura apunta hacia una desacralización del arte.

*Es una confrontación con uno mismo, con la condición humana; incomoda e incluso asusta porque confronta con los propios miedos y deseos violentos, que de una u otra forma y en algunos casos son contenidos o incluso sanados en la contemplación de este tipo de películas.

*Innegablemente “los humanos hacen lo más inhumano”; ¿qué tanto la película refleja un retorno actual a la época en que la violencia era normalizada, parte de la vida cotidiana? 





Los participantes coincidimos en que “La casa de Jack” se presta a múltiples interpretaciones por su contenido simbólico y así puede ser leída desde distintos órdenes, como ético/moral, estético y social. A lo cual se suma que cada público se encuentra inmerso en un contexto social (reglas) a partir del cual percibe y aprecia el arte. De hecho, se puede identificar al menos tres públicos, comentó uno de los presentes, un público conocedor-intelectual que reconoce e identifica en esta obra elementos del psicoanálisis y de pintura entre otros; un público risueño que reacciona al humor negro, que disfruta las escenas violentas porque son actuación; y un público conocedor del cine el general y del autor y su obra en específico.




Es cierto, la película no es de horror, tampoco es su tema central la vida de un psicópata con oficio de asesino serial; esta obra se dirige al cuestionamiento de las reglas, que al parecer siempre tienen raíz en la dualidad bien-mal, el tema es la trasgresión de los límites… Con esta afirmación se abrió un segundo momento en nuestra charla y nos preguntamos si el arte va más allá de esa dualidad, si en el arte no hay reglas ni límites… ¿realmente es así?, ¿el arte trasciende la visión maniqueista que lo clasifica todo en bueno y malo, permitido y prohibido?, ¿al artista todo le es permitido? Por ejemplo, ¿en la creación de su obra el artista puede usar cualquier objeto o sujeto como material, con indiferencia de que sea un ser vivo o no vivo, personas y animales incluidos?

Sólo hay una regla en el arte –y probablemente en todo lo humano–, compartió una de las participantes: que el ser humano sea siempre fin y no medio; consecuentemente no se puede usar a una persona aún con fines artísticos, tampoco otros seres con vida, moralidad o espiritualidad.




Quizá se trascienda, diluya en el tiempo la dualidad bien-mal, pero la dualidad individuo-grupo permanecerá. En el caso que aquí nos ocupa dicho binomio se desdobla en artista-contemplador y su interacción es la interpretación, la de-construcción y re-construcción de la obra, de “La casa de Jack”, que puede ser tan simple como un decir me gusta o me disgusta o tan rica y gozosa como una fil(m)osofía. Así, los participantes concluimos esta reunión con dos ideas: la primera, compartimos una aspiración, el equilibrio entre individuo y grupo, persona y comunidad, dado que somos coexistentes, dado que ninguno puede renunciar al otro vivamos, convivamos con base en reglas y leyes, acuerdos o pactos explícitos, expresos y en su caso establecidos por autoridad competente, pero no conforme a convenciones porque son tácitas y se basan en costumbres o precedentes; y, la segunda, claramente en lo individual para cada uno de nosotros esta obra representa algo distinto, algo personal, aunque simultáneamente coincidimos en que es una buena película porque imposibilita la indiferencia, porque mueve y divide la opinión, porque genera polémica, discusión y reflexión. Si una película es buena cuando impacta al espectador, cuando lo arranca de la indiferencia, entonces “La casa de Jack” lo es. Acorde con esto si un auténtico artista es quien provoca a las personas con su obra, entonces Lars Von Trier lo es y acertadamente ha dicho: “Soy un artista y por tanto un provocador”[i].




¡Muchas gracias nuevamente a quienes dan vida a Fil(m)osofía! 
Nos vemos pronto. 






jueves, 14 de junio de 2018

#18 Fil(m)osofía "La Mina" - Tres anuncios por un crimen


Tres anuncios por un crimen
Martin McDonagh, 2017




Generalmente iniciamos nuestra charla a partir de dos o tres ejes o guías que como moderadora propongo a partir de mi percepción sobre cuál es el tema o las ideas principales plasmadas en la película-pretexto para nuestra reflexión. Esta ocasión comenzamos de otra forma, tras prometer que al final de la sesión les diría lo que yo consideré como temas-eje en este filme, pedí a los asistentes que nos compartieran qué habían pensado, sentido y/o recordado… Algo que valoramos muchísimo en Fil(m)osofía es que poco a poco estamos creando una comunidad de diálogo que nos permite expresarnos con apertura y confianza, así, a las primeras ideas aportadas se sumaron otras más hasta integrar la participación de todos los presentes, si bien cada uno posee su opinión, su perspectiva, claramente también coincidimos en algunos puntos, los cuales relato brevemente a continuación:

* Justicia
Frente a un acto criminal impune se plantean al menos dos opciones, exigir a las instituciones correspondientes que actúen, que encuentren a los culpables-responsables-criminales (nótese que el uso de los términos no es neutral, sino que por lo contrario implica toda una ideología) y apliquen la ley, en otras palabras que tenga lugar el Estado de Derecho, o bien, buscar-hacer justicia por propia mano, en cierto sentido desconocer la ley jurídica, la autoridad que embisten las instituciones legítimas y con ello aproximarse a un Estado de anarquía.

* “Yo soy yo y mi circunstancia”
Cada uno de los personajes, en forma muy cercana a cómo somos las personas en la realidad, presenta luz y sombra, aciertos y errores, cada uno de ellos actúa conforme a sus creencias, pensamientos y sentimientos, conforme a su bagaje, su contexto, su circunstancia; visto así, sus acciones buenas se comprenden e incluso llegar a ser motivo de admiración, en tanto que sus malas acciones quedan justificadas, son resultado de lo que han vivido-sufrido, de su educación y situación. Aunque probablemente sea más asertivo decir, de acuerdo con lo que dialogamos, que dichas acciones malas –hasta delictivas– no se justifican, sino que se explican, se esclarece la causa, el motivo de esa acción sin por ello aceptarla porque sin negar que cada uno somos en parte resultado de nuestra circunstancia, apelamos a la conciencia, capacidad reflexiva y de elección que yace en nuestro interior para decidir qué hacer y qué no, es decir, que aun cuando el entorno, el ambiente en que crecimos y en el que nos encontramos influye en nuestro actuar, también tenemos libertad para cuestionar y autoconfigurarnos, esto evidentemente hablando de casos normales-sanos, por decirlo de alguna manera. De igual modo, durante la conversación, propusimos referir las acciones no como “buenas” o “malas”, sino como positivas o negativas en la medida en que contribuyen al bienestar personal y comunitario, individual y grupal, lo que da pie a nuestro tercer punto.

* Sociedad / Comunidad
Es posible distinguir entre sociedad y comunidad, entendiendo por la primera una suma de individuos resultado de la necesidad por estar con el otro para obtener el propio beneficio, donde más que compartir la vida, los pensares y sentires, las experiencias, se trata de un intercambio, de una negociación necesaria para la supervivencia del grupo, de la sociedad que a su vez es valorada exclusivamente por ser el medio necesario a la supervivencia individual; en tanto que la comunidad consiste en el encuentro de personas que reconociendo su interdependencia y en valoración de la misma construyen día a día un entorno donde el bienestar personal y comunitario son correlativos.

Nuestra charla cerró nuevamente con broche de oro, con la interesante aportación de uno de los participantes, quien planteó dos posibles interpretaciones-vivencias sobre esta película: la primera de ellas, como una obra de arte en que los personajes y el propio relato presentan magistralmente actitudes humanas en un cierto contexto donde el drama puede dar lugar a la redención; la segunda, como una filmación de propaganda racista en que el individualismo priva, se sobrepone a todo y lo que busca es imponer “su verdad”, ejercer “su justicia”.

Con todo lo anterior confirmamos nuevamente que parte de la riqueza del cine radica en su posibilidad de interpretación, de reflexión, análisis y crítica, en el ejercicio de nuestra transición de simples y pasivos receptores de lo que está frente a nosotros a complejos y activos actores que transforman y construyen la realidad. En palabras de nuestros amigos en esta sesión: “la postura no está en el autor, sino en el espectador, en el espect-actor”.






Ah, lo olvidaba, estos son los cinco temas que prometí mencionar al final: justicia, impunidad, publicidad, racismo y comunidad.



sábado, 12 de mayo de 2018

Bicentenario del nacimiento de Karl Marx


El joven Karl Marx
(Raoul Peck, 2017)




Considerado parte del actual cine militante –cine inspirado en una lucha política vigente–, el trabajo de Raoul Peck no tiene por objetivo contar historias, sino mostrar con responsabilidad a las nuevas generaciones una perspectiva diferente de la sociedad, del mundo, porque el cine, en palabras de este director siempre tiene el objetivo de la lucha. Así, “El joven Karl Marx” pretende presentar al espectador algunas de las ideas fundamentales del Marx filósofo, político, economista e historiador, como pilar científico y político a partir del cual analizar lo que está ocurriendo hoy en el mundo y entablar una acción política contemporánea comprometida.  

Frente a los prejuicios, interpretaciones erróneas y tergiversaciones, Peck ha estudiado la filosofía de Marx en la propia Alemania, ha investigado a fondo su obra; de hecho, los diálogos en el filme son auténticos, se basan o incluso son copia de la correspondencia entre Marx y Engels en el periodo de 1843 a 1848, durante el exilio en París, periodo en que surge el comunismo como propuesta plenamente política, desembocando en la redacción y publicación de “El Manifiesto Comunista”.

En nuestra perspectiva el análisis sobre “El joven Karl Marx” se abre en tres líneas: la relación de Marx con Friedrich Engels, el vínculo con su esposa Jenny Von Wetsphalen y el diálogo que de una u otra forma se entabla con los anarquistas, especialmente con Pierre-Joseph Proudhon. Evidentemente cada una de estas vertientes daría lugar a un examen exhaustivo, en el presente espacio sólo se apuntarán algunas ideas; en cuanto a la relación de Marx y Engels, fue éste quien en cierto sentido abrió los ojos a Marx sobre la necesidad de estudiar economía e historia para construir una base teórica real, para que su filosofía no se limitara a interpretar y comprender la realidad, como lo hacían los jóvenes hegelianos, sino que fuese auténtica praxis, filosofía que transforma el mundo, nuestro modo de ser y estar en él.



El vínculo entre Karl y Jenny, además de la vida marital, la vida cotidiana y familiar, el apoyo y compañía incondicionales, se enriqueció por la conversación e inteligentes observaciones de ella a las ideas de él; cabe mencionar que del mismo modo en la relación de Engels con Mary Burns, en la figura de ellas se plasma un pensamiento liberal que fortalece la filosofía de ellos –incluso fue Mary Burns quien puso en contacto a Marx y Engels con el círculo de obreros–.  



Sobre el diálogo entablado con los anarquistas, quisiéramos aclarar, como se hizo en nuestra charla el pasado miércoles 9 de mayo con motivo en la conmemoración del bicentenario del nacimiento de Karl Marx, la diferencia entre socialismo utópico, socialismo anarquista y socialismo científico: el primero de ellos, más que en una propuesta filosófica-política se sustenta en un sentimiento filantrópico que movió a ciertos industriales para ofrecer a sus obreros algunas prestaciones de salud y seguridad social, como fue el caso de Henri de Saint-Simon, Charles Fourier y Robert Owen; el socialismo anarquista representando entre otros por Pierre-Joseph Proudhon y Mijaíl Bakunin, se caracteriza principalmente por el desconocimiento a cualquier autoridad, incluido el Estado; en tanto que el socialismo de Marx y Engels es científico porque se basa en el materialismo histórico, considerado método científico en la investigación sobre la historia de la humanidad y que muestra a ésta como una lucha constante entre clases sociales que genera cambios, a la vez que identifica al proletariado industrial como el sujeto colectivo que llevará a cabo la revolución socialista.



En suma, está película señala la importancia y trascendencia de la filosofía elaborada por Marx y Engels como detonante de diversos sucesos políticos en los siglos XX y XXI, paralelamente muestra al marxismo como óptimo instrumento para entender el mundo actual; si bien ha descendido la influencia marxista en occidente, continúa siendo referente primordial para explicar la crisis que hoy atraviesa el sistema capitalista, el mundo en general y a partir de ahí proponer su transformación. Indudablemente el pensamiento marxista trastocó el devenir de la humanidad en la lucha por su liberación y Marx será relevante mientras haya una sociedad capitalista, el marxismo es tan vigente como el capitalismo.

Coincidimos con Raoul Peck cuando afirma que es momento de volver a imaginar que es posible transformar el mundo.




domingo, 6 de mayo de 2018

#17 Fil(m)osofía "La Mina" - La libertad del diablo


La libertad del diablo
(Everardo González, 2017)




Esta ocasión tuvimos casa llena, lo cual nos alegra enormemente por lo que representa, Fil(m)osofía está creciendo, tomando fuerza, y principalmente porque esto significa que nuestra comunidad cinéfila es activa, no fue suficiente ver el documental, era necesario hablar-lo, dialogar y juntos re-construirlo. Para tal efecto propusimos dos líneas de reflexión: la primera de ellas con relación al filme, a la película como juguete cinematográfico que si bien vincula al creador-director con el contemplador-público a través de las múltiples interpretaciones de éste que pueden o no hacer juego entre sí y con la intención del artista, simultáneamente juega una cierta función o tarea en cada uno de los involucrados. Así, “La libertad del diablo” representa para su autor el cumplimiento de un deber: retratar lo que vivimos en el presente, dar testimonio de la barbarie que directa o indirectamente nos toca padecer; a su vez este documental ofrece a los entrevistados la posibilidad de una catarsis que nace del soliloquio y la autoconfesión; en tanto que a los espectadores no sólo los conmueve y aflige, sino que les confronta con un aspecto de la realidad nacional que se expande y amenaza constantemente nuestra calidad de vida, incluso la vida misma.





















De esta forma y como conclusión de nuestra primera línea de reflexión, todos coincidimos en que una película es en cierto sentido un juego que se desdobla en dos grandes elementos: lo individual, la forma en que toca a cada uno de los involucrados –director, público y entrevistados, en el caso de este documental– y lo social, la manera en que se inserta en la sociedad, es decir, su función social. Precisamente ésta fue nuestra segunda línea de reflexión, partiendo de la concesión, aunque basada en entrevistas dadas por el autor, de que “La libertad del diablo” tiene la encomienda de impactar en la sociedad, nos cuestionamos cuál sería su función social. Al respecto vislumbramos tres posibilidades: denuncia del temor generado por la inseguridad y violencia como dispositivo de control que el Estado ejerce sobre la población para conservar el poder; sensibilización y conciencia que nacen de la observación y atenta escucha, a partir de lo cual en un momento dado puede surgir una actitud de resistencia, sobre esto cabe decir que frecuentemente se cuestiona este efecto de sensibilización y conciencia argumentando que el continuo abordaje de la violencia lo hace un tema desgastado ante la opinión pública que probablemente desemboque en la normalización de tales hechos, esto es, en lo opuesto al fin pretendido, des-sensibilización, o incluso en la incitación a la violencia y desconfianza permanente respecto al otro; no obstante, contemplamos otra posible función social, la formación en la empatía: cuando entramos a una sala para ver una película voluntariamente dejamos fuera juicios y prejuicios, entramos con una actitud de apertura total para escuchar y aprehender lo que se nos presenta, despertándose en nosotros la identificación con alguna de las situaciones o personajes, el cine mueve nuestro pensamiento, conmueve nuestro sentir, nos hace imaginar, reflexionar, recordar… conectándonos con la historia, los hechos, los lugares y especialmente con las personas que frente a nosotros se desnudan al contarnos, al compartirnos qué sienten, qué piensan, qué anhelan…

En la perspectiva de Fil(m)osofía una película es buena, entre otras cosas, cuando logra formar en el espectador un sentimiento de empatía, y así fue con “La libertad del diablo”, durante nuestra charla destacó la inquietud por hacer algo, después de ver el documental nos preguntamos ¿qué podemos hacer? Frente a esta pregunta los asistentes aportaron distintas opiniones que convergen en una sola propuesta: organizarnos. Debido a los hechos la confianza en el Estado, en la efectiva aplicación de las leyes prácticamente se ha desvanecido, nuevamente todos coincidimos, esta vez en que podemos hacer algo, está en nuestras manos cambiar la situación, transformar nuestra realidad, pero ¿cómo? Aquí la respuesta clara y directa en voz de una de las participantes fue: organización, es cuestión de organizarnos como sociedad civil, en comunidad.




Llegados a este punto surgieron las diferencias, natural y afortunadamente todos pensamos diferente, mientras que algunos afirman que violencia se combate con violencia, que necesitamos armarnos, otros rechazan rotundamente cualquier tipo de agresión como solución y no consideran viable ponernos al tú por tú con el Estado ni con el crimen organizado. También diferimos en torno a la responsabilidad que toca al Estado y a la sociedad respecto a lo que hoy vivimos y su transformación, algunos consideran que la responsabilidad es sólo del Estado, otros afirman que la responsabilidad es de la sociedad y no del Estado porque éste es nuestro reflejo, porque de una u otra forma el Estado se integra por ciudadanos, por elementos de la sociedad que en cierto sentido y medida nos representan, unos más argumentaron que se trata de una corresponsabilidad en que cuando decidimos no mirar, de una u otra manera avalamos lo que sucede y que no se nos diga, avalamos el ataque a la libertad de información y de expresión (lo cual ha sido señalado por el director en algunas entrevistas y agrega un plus a nuestra sesión celebrada justamente el 3 de mayo, Día mundial de la libertad de prensa y Día de la libertad de expresión, en México), también reiteraron en la organización social como la mejor opción, una organización comunitaria que se exprese en acciones de distinta índole complementarias entre sí.

Felizmente concluimos nuestra sesión compartiendo con nuestros nuevos amigos que ése es uno de los objetivos del equipo de Fil(m)osofía: vivir el cine como acción transformadora de las personas y de la sociedad, el cine como herramienta en la formación de empatía, solidaridad, que habrá de sustentar una fuerte organización, una comunidad cada vez más libre, autodeterminada y armoniosa.

Asimismo dirigimos la atención de nuestros participantes hacia el trasfondo-análisis filosófico de lo contemplado en el documental, lo vivido actualmente en nuestra sociedad: en realidad, todos –víctimas y victimarios– somos víctimas del entorno, de un sistema económico basado en producción y acumulación de bienes materiales que nunca alcanza la saciedad y por distintas fallas niega el acceso a la mayoría, de manera tal que probablemente quienes eligen la delincuencia lo hacen obligados por la circunstancia de pobreza y desigualdad social. En nuestro entorno actual priva el individualismo, la burocratización de la justicia… dicho brevemente la razón instrumental descrita por los filósofos de la Teoría Crítica.

Para finalizar y cerrar con broche de oro esta nota compartimos dos puntuales y acertadas observaciones de nuestros participantes:

* Las máscaras. Es inevitable mencionar, reflexionar sobre la función de las máscaras que usan los entrevistados; en torno a esto encontramos dos significados, uno literal y otro metafórico, en el primero de ellos nos parece evidente que al otorgar anonimato sirven como protección, en tanto que metafóricamente las máscaras universalizan, al evitar que nos perdamos en rasgos particulares, al concentrar nuestra atención en la mirada de quien nos habla, reconocemos que podría ser cualquiera de nosotros, comenzamos a sentir empatía frente a un rostro que no reconocemos, pero que puede ser el mío, el tuyo, el nuestro.

* Sin duda “La libertad del diablo” aborda un tema que ya antes y por otros directores ha sido tratado, como ejemplo de ello se habló de “El infierno” (Luis Estrada, 2010), “La tempestad” (Tatiana Huezo, 2016) y “Guerrero” (Ludovic Bonleux, 2017), respecto a lo cual coincidimos también en que lo esencial o importante no es tanto el contenido, que puede ser el mismo, sino la forma en que se presenta; de este modo, mientras que “El infierno” despierta la risa, “La Tempestad” conduce a la vivencia, al sentir de la víctima, “Guerrero” ejemplifica la acción comunitaria y “La libertad del diablo” deposita en nosotros la inquietud por actuar, la pregunta por cómo hacerlo.





lunes, 16 de abril de 2018

#16 Fil(m)osofía "La Mina" - El hogar de Miss Peregrine para niños peculiares


El hogar de Miss Peregrine
para niños peculiares
(Tim Burton, 2016)



Suele suceder que entre lo planeado y lo logrado hay diferencia, difícilmente teoría y práctica coincidirán con exactitud, pero algunas veces la distancia entre lo esperado y lo obtenido es garrafal, o no tanto si se observa el contexto y las experiencias alrededor… De eso va este texto, de nuestra experiencia el pasado jueves en nuestra filmosofía número 16 y que en la tónica de acertados y famosos memes (porque se han convertido en efectiva expresión de nuestra realidad individual y social) dividiremos en dos partes: expectativa y realidad. 

Expectativa
Vendrían niños, obviamente acompañados por un adulto, justo como el día anterior a nuestra reunión que asistieron una niña y dos adolescentes en compañía de una mujer adulta para ver "El hogar de Miss Peregrine para niños peculiares". Al terminar la proyección reflexionaríamos sobre el significado de la palabra “peculiar”, como característica o rasgo propio de cada persona, que sin ser calificada de buena o mala, sino simplemente como algo propio, en un momento dado puede ser benéfico a los demás, como se ve en esta película de Tim Burton que al enfrentar una situación crítica cada uno de los niños contribuye con su peculiaridad a la solución del problema. De este modo el objetivo principal de nuestra charla filosófica sería concientizar que cada uno de nosotros posee un don o talento que unido al de los otros puede ser constructivo, positivo individual y colectivamente.

A su vez platicaríamos sobre la Filosofía para Niños como una de las modalidades del Movimiento de Filosofía Aplicada que mayor fuerza ha tomado a nivel mundial, para ello realizaríamos un ejercicio de reflexión sobre la clásica pregunta infantil “¿por qué?”, a partir de la cual es posible desarrollar un espíritu crítico, analítico y reflexivo que aporte a una mejor toma de decisiones, al mismo tiempo que puede funcionar como detonador del pensamiento filosófico; para dicho ejercicio regalaríamos a cada participante una hoja impresa con el mismo, entre otros, además hojearíamos juntos un libro de filosofía para niños hecho por niños… Sinceramente el plan nos parecía muy bueno.

Realidad
Sólo una pequeña, aproximadamente de 8 años de edad, asistió y decidió salir de la función porque “la película no me gusta”, fueron sus palabras. Curiosamente, ya en la filmosofía sí hubo participantes (ninguno niño) que aun cuando no vieron la película (tal vez porque creyeron que era sólo para niños), se unieron al desarrollo del ejercicio mencionado, el cual prácticamente consistió en dialogar sobre cuándo una razón es buena, mala o ni siquiera es una razón. Para mayor claridad a continuación el ejercicio realizado:


Había una vez un chico que hacía tantas, pero TANTAS preguntas que todos sus vecinos lo llamaban Germán Por Qué. Cada vez que Germán se acercaba a alguien, esa persona sabía que tendría que responderle con muchas explicaciones y detalles porque Germán Por Qué era incansable y sólo dejaba de preguntar cuando la respuesta le satisfacía plenamente.

Una vez se acercó a Micaela y le preguntó:

--- ¿Por qué tienes el pelo verde?
--- Qué te importa –contestó ella.

--- ¿Por qué tienes el pelo verde?
--- Porqué sí –dijo Micaela bostezando.

--- ¿Por qué tienes el pelo verde?
--- Porque las gallinas cacarean, Germán.

--- ¿Por qué tienes el pelo verde?
--- Porque me gusta, punto.

--- ¿Por qué tienes el pelo verde?
--- Porque me cayó algo en la cabeza.

--- ¿Por qué tienes el pelo verde, Micaela?
--- Porque me cayó un balde de pintura verde en la cabeza.
--- Ahhh –dijo Germán. Y sonrió.

María de la Paz G.

Buena razón
Mala Razón
No es una razón






* Adaptado de: Accorinti, Stella. Filosofía para niños. Introducción a la teoría y la práctica. Buenos Aires: Manantial, 2014, p. 89-90.

El diálogo se concentró en analizar por qué la respuesta “porque me gusta” no es una buena razón; si bien, apelar a los propios gustos, en cierto sentido a nuestra subjetividad, es una respuesta muchas veces aceptable en la vida cotidiana, no lo es desde el punto de vista filosófico porque carece de fundamento racional, porque no es una explicación detallada y clara, no da la causa ni la finalidad, y como el objetivo es desarrollar filosofía para niños mediante ejercicios reflexivos como éste, es indispensable distinguir junto a ellos que los hechos son subjetivos y objetivos correlativamente, que sin menosprecio de alguno de estos elementos para que sea un análisis filosófico debe enfatizar en el segundo.

Desarrollamos también otro ejercicio, hablamos sobre material didáctico que ha tenido mucho éxito y que sin duda fomenta también la reflexión entre los adultos, específicamente los libros de “Wonder Ponder. Filosofía visual para niños”. Como hasta ahora y afortunadamente nuestra conversación fue amena, en un ambiente de apertura y colaboración.

Ahora bien, de nada valdría la confrontación entre expectativa y realidad si no hubiese reflexión sobre las causas que distanciaron lo planeado y lo logrado, así que ahí va:

Reflexión
Tal vez la película elegida no fue la más adecuada; quizá el horario de la reunión (las 8:00 p.m. y entre semana) no es el mejor tratándose de niños. La difusión del evento pudo comenzar con mayor antelación e igualmente podría ayudar subrayar la gratuidad de nuestras sesiones filmosóficas (la entrada a la función tiene un costo regular, pero la participación en la filmosofía es libre). Sin duda, nos falta conocer mejor al público infantil para adecuar de la mejor forma posible las actividades que en el futuro dirijamos especialmente a ellos, pero siempre se trata de una co-responsabilidad, no hemos podido acercarnos como Fil(m)osofía y Cine la Mina a los más pequeños porque los papás, porque los adultos no los traen, no vienen con sus hijos, sobrinos, nietos al cine. Cabe decir que la matiné infantil que hasta hace unos meses ofrecía Cine la Mina está en pausa precisamente por la baja audiencia. ¿A qué se debe? ¿Por qué los adultos no conviven con sus niños en el cine? ¿Por qué no hay consciencia sobre la capacidad formativa del cine, sobre su influencia positiva en el desarrollo integral de los niños? ¿Qué podemos hacer al respecto?

Definitivamente las respuestas a lo anterior no surgirán en este momento, se requiere trabajar en ello. Por lo pronto, reconocemos que la Filosofía para niños es una tarea difícil porque los niños no acudirán voluntariamente, dependen de sus padres, de los adultos que se encargan de ellos, simultáneamente es una labor muy delicada en tanto que se trata de contribuir a la formación de las personas más inocentes y maleables, porque nuestras palabras y acciones se convierten en ejemplo (aún sin ser ejemplares) y especialmente porque en todo momento debemos considerar lo que les enseñan en sus casas, el ambiente en que viven, esto debido a que el núcleo familiar continúa siendo el más fuerte y decisivo ámbito formativo, y así nuestra labor puede contribuir en la formación de las personas, aunque como diría Edith Stein*, el espíritu se forja en la familia.


¡Muchas gracias nuevamente a nuestra familia de amigos 
que apoya y da vida a Fil(m)osofía!



*Edith Stein (1891-1942). Estudiante de filosofía, fue la primera mujer en Alemania que presentó una tesis en esta disciplina. Colaboradora de Edmund Husserl, su pensamiento filosófico aborda principalmente la estructura de la persona humana y su formación, además de la empatía y la teología de la mujer.




jueves, 12 de abril de 2018

En la frontera


En la frontera

Arturo M. Merelo (México, 2018)



Una semana de accidentes, un mes fatídico… tiroteos y matanza, muertes, terrorismo… “el mundo cada vez más inestable”, se escucha en la radio… En el caos auditivo las imágenes dan orden y subrayan la constante en el mensaje: vivimos rodeados de violencia, crímenes y delincuencia.

Se observa a una mujer de gesto adusto que expresa temor y desconfianza, que en actitud defensiva y protegida por varias cerraduras no sabemos si accederá, si escuchará a quien le pide ayuda, porque las suposiciones, aún basadas en las noticias relatadas por algún medio masivo de comunicación, no dejan de ser eso, suposiciones. Ideas sobre un peligro envolvente que asecha en todo momento, suposiciones sobre la maldad inherente a cada uno de los individuos que nos rodean…


Lo evidente es que suposiciones o no, fundadas o sin razón, detienen, paralizan, impiden acercarnos a los demás, conocerlos, compartir con ellos nuestras preocupaciones y temores, esperanzas e ilusiones. ¿Es tan grande nuestro temor al otro que no vemos ya la posibilidad de unirnos y juntos contrarrestar la violencia, irrumpir en esa lucha de bandas criminales, en esa dialéctica de víctimas y victimarios?

Se trata de un círculo inhumano del que quienes nos hemos librado, salvado (afortunadamente no lo hemos vivido en carne propia) nos hemos convertido en testigos y rehenes porque nos invade y controla el temor y desconfianza por el otro, basándonos muchas veces en tan sólo su apariencia. Más aún, nos preguntamos si nos hemos convertido en cómplices porque no ayudamos, porque cerramos los ojos y pasamos de largo, porque nuestra resistencia se ha limitado a queja y sobresalto.


“En la frontera” es un cortometraje breve, lo suficientemente extenso para mostrarnos que la violencia puede llegar hasta la puerta de nuestra casa, frente a lo que se recomienda precaución e inteligencia, reconocer cuándo debemos mantenernos alerta o apartados, porque estamos viviendo una situación de guerra de baja intensidad con presencia militar en las calles, donde los ciudadanos nos encontramos solos, nadie está realmente a salvo…

Desde esta perspectiva la aportación de “En la frontera” consiste en reflexionar sobre esta situación que nos conduce a recordar palabras de Montesquieu* : "la libertad política en un ciudadano es la tranquilidad de espíritu que proviene de la opinión que cada uno tiene de su seguridad y para que se goce de ella, es preciso que sea tal el gobierno que ningún ciudadano tenga motivo de temer a otro." Ése no es nuestro gobierno, hoy en México no hay libertad política.

Karla Portela Ramírez
Fil(m)osofía


* Charles Louis de Secondat, señor de la Brède y barón de Montesquieu (1689-1755), filósofo y jurista francés perteneciente al movimiento intelectual  y cultural llamado "Ilustración".


Compartimos el teaser:
En la frontera




viernes, 30 de marzo de 2018

The Idiot - reseña y cortometraje

The Idiot
(Arturo M. Merelo y Simon Shaw, 2010)



Parte de la riqueza del cine estriba en que puede ser visto-vivido en distintos niveles; a grandes rasgos una película, un filme puede ser visto y/o contemplado, es decir, percibido en su superficie y/o reflexionado en su profundidad. Así, en el primer caso –visto superficialmente– “The Idiot” es un buen cortometraje que con el pretexto de un día al interior de un videoclub donde ambos propietarios, Rosie y Johnny, debaten entre sí (y no discuten, aclara ella intentando suavizar la situación) sobre la diferencia entre una buena película y una gran película, a la vez que uno de ellos, fanático y terco, rechaza, ahuyenta y hasta corre a los posibles clientes por no compartir sus gustos e intereses cinematográficos, nos presenta con paso rápido y somero algunas de las grandes figuras y producciones en la historia del cine, además de una cierta referencia a “Clerks” (Kevin Smith, 1994), al mismo tiempo que se asoma una crítica a los nuevos formatos, DVD, Blue Ray y luego quién sabe qué, se queja Johnny.

Mientras que en el segundo caso, si no sólo se ve, sino que se observa y reflexiona, “The Idiot” contiene en sí algo de teoría filosófica, específicamente ideas estéticas. Con los personajes de este filme se analiza en qué consiste una gran película, en torno a lo cual se argumenta que ésta se define por el contexto, por lo que representa sobre algún asunto realmente humano y no por el entretenimiento que ofrece, no porque la gente guste y disfrute de ella. Paralelamente se discurre sobre el carácter social-político en el acto de ver/contemplar cine, sobre esto, desde el título está hecho el guiño, porque más allá del significado habitual de la palabra idiota como estúpido o ignorante –que es el uso con que Johnny llama idiotas a quienes afirman que una película es grande porque divierte y a quienes no aprecian las joyas de lo que él considera auténtico gran cine–, etimológicamente “idiota”, del griego ιδιωτης (idiotes),  refiere a quien no se ocupa de los asuntos públicos, limitándose a sus intereses privados, que es justo lo que encarna el personaje principal al olvidar que el cine, la experiencia cinematográfica es social porque no se trata de la obra-construcción terminada del autor y su cerrazón e imposición al espectador, sino de un juego en el que a través del filme el cineasta, el realizador dialoga con su público, que integrado por decenas, centenas, tal vez miles de personas, aporta cada una de ellas su visión, su percepción, sus ideas y emociones-sentimientos en torno a la película, su interpretación.

Sin embargo, lo anterior no significa que toda y cualquiera interpretación sea aceptable; si bien, cada película ofrece o se presta a diversas lecturas, esta pluralidad de interpretaciones no excluye la existencia de un camino válido en la interpretación que se construye socialmente en el juego dialógico-dialéctico entre el autor y los espectadores (*). Dicho de otro modo, el camino válido en la interpretación de la obra se descubre-construye en la interpretación colectiva como momento en que la experiencia cinematográfica se socializa y el espectador deja de ser pasivo, para ser activo y transformador, quizá incluso creador.

En suma y sin desdén por alguno de los niveles en que podemos rozar o sumergirnos en el mar del cine porque todos ellos coexisten y se complementan mutuamente, tan interesante es saber qué pasa con el debate-discusión entre los socios Rosie y Johnny, cómo termina ese día en el único negocio que permanece abierto en esa calle donde prácticamente han cerrado todos los negocios debido a la crisis y robos armados en la zona, como importante y valioso es decir que desde esta perspectiva “The Idiot” es un excelente cortometraje con una clara postura estética-filosófica ante el llamado séptimo arte: el cine constituye un espacio para de-construir y re-construir, compartir y socializar, o dicho brevemente, el cine es político.

(*) Quezada, Figueroa Alan (2015). Miradas Filosóficas. Estética del Cine en México. Publicaciones Académicas CAPUB. México.

Karla Portela Ramírez, Fil(m)osofía
Marzo de 2018

Aquí el enlace con el cortometraje completo para su disfrute y apreciación: