lunes, 16 de abril de 2018

#16 Fil(m)osofía "La Mina" - El hogar de Miss Peregrine para niños peculiares


El hogar de Miss Peregrine
para niños peculiares
(Tim Burton, 2016)



Suele suceder que entre lo planeado y lo logrado hay diferencia, difícilmente teoría y práctica coincidirán con exactitud, pero algunas veces la distancia entre lo esperado y lo obtenido es garrafal, o no tanto si se observa el contexto y las experiencias alrededor… De eso va este texto, de nuestra experiencia el pasado jueves en nuestra filmosofía número 16 y que en la tónica de acertados y famosos memes (porque se han convertido en efectiva expresión de nuestra realidad individual y social) dividiremos en dos partes: expectativa y realidad. 

Expectativa
Vendrían niños, obviamente acompañados por un adulto, justo como el día anterior a nuestra reunión que asistieron una niña y dos adolescentes en compañía de una mujer adulta para ver "El hogar de Miss Peregrine para niños peculiares". Al terminar la proyección reflexionaríamos sobre el significado de la palabra “peculiar”, como característica o rasgo propio de cada persona, que sin ser calificada de buena o mala, sino simplemente como algo propio, en un momento dado puede ser benéfico a los demás, como se ve en esta película de Tim Burton que al enfrentar una situación crítica cada uno de los niños contribuye con su peculiaridad a la solución del problema. De este modo el objetivo principal de nuestra charla filosófica sería concientizar que cada uno de nosotros posee un don o talento que unido al de los otros puede ser constructivo, positivo individual y colectivamente.

A su vez platicaríamos sobre la Filosofía para Niños como una de las modalidades del Movimiento de Filosofía Aplicada que mayor fuerza ha tomado a nivel mundial, para ello realizaríamos un ejercicio de reflexión sobre la clásica pregunta infantil “¿por qué?”, a partir de la cual es posible desarrollar un espíritu crítico, analítico y reflexivo que aporte a una mejor toma de decisiones, al mismo tiempo que puede funcionar como detonador del pensamiento filosófico; para dicho ejercicio regalaríamos a cada participante una hoja impresa con el mismo, entre otros, además hojearíamos juntos un libro de filosofía para niños hecho por niños… Sinceramente el plan nos parecía muy bueno.

Realidad
Sólo una pequeña, aproximadamente de 8 años de edad, asistió y decidió salir de la función porque “la película no me gusta”, fueron sus palabras. Curiosamente, ya en la filmosofía sí hubo participantes (ninguno niño) que aun cuando no vieron la película (tal vez porque creyeron que era sólo para niños), se unieron al desarrollo del ejercicio mencionado, el cual prácticamente consistió en dialogar sobre cuándo una razón es buena, mala o ni siquiera es una razón. Para mayor claridad a continuación el ejercicio realizado:


Había una vez un chico que hacía tantas, pero TANTAS preguntas que todos sus vecinos lo llamaban Germán Por Qué. Cada vez que Germán se acercaba a alguien, esa persona sabía que tendría que responderle con muchas explicaciones y detalles porque Germán Por Qué era incansable y sólo dejaba de preguntar cuando la respuesta le satisfacía plenamente.

Una vez se acercó a Micaela y le preguntó:

--- ¿Por qué tienes el pelo verde?
--- Qué te importa –contestó ella.

--- ¿Por qué tienes el pelo verde?
--- Porqué sí –dijo Micaela bostezando.

--- ¿Por qué tienes el pelo verde?
--- Porque las gallinas cacarean, Germán.

--- ¿Por qué tienes el pelo verde?
--- Porque me gusta, punto.

--- ¿Por qué tienes el pelo verde?
--- Porque me cayó algo en la cabeza.

--- ¿Por qué tienes el pelo verde, Micaela?
--- Porque me cayó un balde de pintura verde en la cabeza.
--- Ahhh –dijo Germán. Y sonrió.

María de la Paz G.

Buena razón
Mala Razón
No es una razón






* Adaptado de: Accorinti, Stella. Filosofía para niños. Introducción a la teoría y la práctica. Buenos Aires: Manantial, 2014, p. 89-90.

El diálogo se concentró en analizar por qué la respuesta “porque me gusta” no es una buena razón; si bien, apelar a los propios gustos, en cierto sentido a nuestra subjetividad, es una respuesta muchas veces aceptable en la vida cotidiana, no lo es desde el punto de vista filosófico porque carece de fundamento racional, porque no es una explicación detallada y clara, no da la causa ni la finalidad, y como el objetivo es desarrollar filosofía para niños mediante ejercicios reflexivos como éste, es indispensable distinguir junto a ellos que los hechos son subjetivos y objetivos correlativamente, que sin menosprecio de alguno de estos elementos para que sea un análisis filosófico debe enfatizar en el segundo.

Desarrollamos también otro ejercicio, hablamos sobre material didáctico que ha tenido mucho éxito y que sin duda fomenta también la reflexión entre los adultos, específicamente los libros de “Wonder Ponder. Filosofía visual para niños”. Como hasta ahora y afortunadamente nuestra conversación fue amena, en un ambiente de apertura y colaboración.

Ahora bien, de nada valdría la confrontación entre expectativa y realidad si no hubiese reflexión sobre las causas que distanciaron lo planeado y lo logrado, así que ahí va:

Reflexión
Tal vez la película elegida no fue la más adecuada; quizá el horario de la reunión (las 8:00 p.m. y entre semana) no es el mejor tratándose de niños. La difusión del evento pudo comenzar con mayor antelación e igualmente podría ayudar subrayar la gratuidad de nuestras sesiones filmosóficas (la entrada a la función tiene un costo regular, pero la participación en la filmosofía es libre). Sin duda, nos falta conocer mejor al público infantil para adecuar de la mejor forma posible las actividades que en el futuro dirijamos especialmente a ellos, pero siempre se trata de una co-responsabilidad, no hemos podido acercarnos como Fil(m)osofía y Cine la Mina a los más pequeños porque los papás, porque los adultos no los traen, no vienen con sus hijos, sobrinos, nietos al cine. Cabe decir que la matiné infantil que hasta hace unos meses ofrecía Cine la Mina está en pausa precisamente por la baja audiencia. ¿A qué se debe? ¿Por qué los adultos no conviven con sus niños en el cine? ¿Por qué no hay consciencia sobre la capacidad formativa del cine, sobre su influencia positiva en el desarrollo integral de los niños? ¿Qué podemos hacer al respecto?

Definitivamente las respuestas a lo anterior no surgirán en este momento, se requiere trabajar en ello. Por lo pronto, reconocemos que la Filosofía para niños es una tarea difícil porque los niños no acudirán voluntariamente, dependen de sus padres, de los adultos que se encargan de ellos, simultáneamente es una labor muy delicada en tanto que se trata de contribuir a la formación de las personas más inocentes y maleables, porque nuestras palabras y acciones se convierten en ejemplo (aún sin ser ejemplares) y especialmente porque en todo momento debemos considerar lo que les enseñan en sus casas, el ambiente en que viven, esto debido a que el núcleo familiar continúa siendo el más fuerte y decisivo ámbito formativo, y así nuestra labor puede contribuir en la formación de las personas, aunque como diría Edith Stein*, el espíritu se forja en la familia.


¡Muchas gracias nuevamente a nuestra familia de amigos 
que apoya y da vida a Fil(m)osofía!



*Edith Stein (1891-1942). Estudiante de filosofía, fue la primera mujer en Alemania que presentó una tesis en esta disciplina. Colaboradora de Edmund Husserl, su pensamiento filosófico aborda principalmente la estructura de la persona humana y su formación, además de la empatía y la teología de la mujer.




jueves, 12 de abril de 2018

En la frontera


En la frontera

Arturo M. Merelo (México, 2018)



Una semana de accidentes, un mes fatídico… tiroteos y matanza, muertes, terrorismo… “el mundo cada vez más inestable”, se escucha en la radio… En el caos auditivo las imágenes dan orden y subrayan la constante en el mensaje: vivimos rodeados de violencia, crímenes y delincuencia.

Se observa a una mujer de gesto adusto que expresa temor y desconfianza, que en actitud defensiva y protegida por varias cerraduras no sabemos si accederá, si escuchará a quien le pide ayuda, porque las suposiciones, aún basadas en las noticias relatadas por algún medio masivo de comunicación, no dejan de ser eso, suposiciones. Ideas sobre un peligro envolvente que asecha en todo momento, suposiciones sobre la maldad inherente a cada uno de los individuos que nos rodean…


Lo evidente es que suposiciones o no, fundadas o sin razón, detienen, paralizan, impiden acercarnos a los demás, conocerlos, compartir con ellos nuestras preocupaciones y temores, esperanzas e ilusiones. ¿Es tan grande nuestro temor al otro que no vemos ya la posibilidad de unirnos y juntos contrarrestar la violencia, irrumpir en esa lucha de bandas criminales, en esa dialéctica de víctimas y victimarios?

Se trata de un círculo inhumano del que quienes nos hemos librado, salvado (afortunadamente no lo hemos vivido en carne propia) nos hemos convertido en testigos y rehenes porque nos invade y controla el temor y desconfianza por el otro, basándonos muchas veces en tan sólo su apariencia. Más aún, nos preguntamos si nos hemos convertido en cómplices porque no ayudamos, porque cerramos los ojos y pasamos de largo, porque nuestra resistencia se ha limitado a queja y sobresalto.


“En la frontera” es un cortometraje breve, lo suficientemente extenso para mostrarnos que la violencia puede llegar hasta la puerta de nuestra casa, frente a lo que se recomienda precaución e inteligencia, reconocer cuándo debemos mantenernos alerta o apartados, porque estamos viviendo una situación de guerra de baja intensidad con presencia militar en las calles, donde los ciudadanos nos encontramos solos, nadie está realmente a salvo…

Desde esta perspectiva la aportación de “En la frontera” consiste en reflexionar sobre esta situación que nos conduce a recordar palabras de Montesquieu* : "la libertad política en un ciudadano es la tranquilidad de espíritu que proviene de la opinión que cada uno tiene de su seguridad y para que se goce de ella, es preciso que sea tal el gobierno que ningún ciudadano tenga motivo de temer a otro." Ése no es nuestro gobierno, hoy en México no hay libertad política.

Karla Portela Ramírez
Fil(m)osofía


* Charles Louis de Secondat, señor de la Brède y barón de Montesquieu (1689-1755), filósofo y jurista francés perteneciente al movimiento intelectual  y cultural llamado "Ilustración".


Compartimos el teaser:
En la frontera




viernes, 30 de marzo de 2018

The Idiot - reseña y cortometraje

The Idiot
(Arturo M. Merelo y Simon Shaw, 2010)



Parte de la riqueza del cine estriba en que puede ser visto-vivido en distintos niveles; a grandes rasgos una película, un filme puede ser visto y/o contemplado, es decir, percibido en su superficie y/o reflexionado en su profundidad. Así, en el primer caso –visto superficialmente– “The Idiot” es un buen cortometraje que con el pretexto de un día al interior de un videoclub donde ambos propietarios, Rosie y Johnny, debaten entre sí (y no discuten, aclara ella intentando suavizar la situación) sobre la diferencia entre una buena película y una gran película, a la vez que uno de ellos, fanático y terco, rechaza, ahuyenta y hasta corre a los posibles clientes por no compartir sus gustos e intereses cinematográficos, nos presenta con paso rápido y somero algunas de las grandes figuras y producciones en la historia del cine, además de una cierta referencia a “Clerks” (Kevin Smith, 1994), al mismo tiempo que se asoma una crítica a los nuevos formatos, DVD, Blue Ray y luego quién sabe qué, se queja Johnny.

Mientras que en el segundo caso, si no sólo se ve, sino que se observa y reflexiona, “The Idiot” contiene en sí algo de teoría filosófica, específicamente ideas estéticas. Con los personajes de este filme se analiza en qué consiste una gran película, en torno a lo cual se argumenta que ésta se define por el contexto, por lo que representa sobre algún asunto realmente humano y no por el entretenimiento que ofrece, no porque la gente guste y disfrute de ella. Paralelamente se discurre sobre el carácter social-político en el acto de ver/contemplar cine, sobre esto, desde el título está hecho el guiño, porque más allá del significado habitual de la palabra idiota como estúpido o ignorante –que es el uso con que Johnny llama idiotas a quienes afirman que una película es grande porque divierte y a quienes no aprecian las joyas de lo que él considera auténtico gran cine–, etimológicamente “idiota”, del griego ιδιωτης (idiotes),  refiere a quien no se ocupa de los asuntos públicos, limitándose a sus intereses privados, que es justo lo que encarna el personaje principal al olvidar que el cine, la experiencia cinematográfica es social porque no se trata de la obra-construcción terminada del autor y su cerrazón e imposición al espectador, sino de un juego en el que a través del filme el cineasta, el realizador dialoga con su público, que integrado por decenas, centenas, tal vez miles de personas, aporta cada una de ellas su visión, su percepción, sus ideas y emociones-sentimientos en torno a la película, su interpretación.

Sin embargo, lo anterior no significa que toda y cualquiera interpretación sea aceptable; si bien, cada película ofrece o se presta a diversas lecturas, esta pluralidad de interpretaciones no excluye la existencia de un camino válido en la interpretación que se construye socialmente en el juego dialógico-dialéctico entre el autor y los espectadores (*). Dicho de otro modo, el camino válido en la interpretación de la obra se descubre-construye en la interpretación colectiva como momento en que la experiencia cinematográfica se socializa y el espectador deja de ser pasivo, para ser activo y transformador, quizá incluso creador.

En suma y sin desdén por alguno de los niveles en que podemos rozar o sumergirnos en el mar del cine porque todos ellos coexisten y se complementan mutuamente, tan interesante es saber qué pasa con el debate-discusión entre los socios Rosie y Johnny, cómo termina ese día en el único negocio que permanece abierto en esa calle donde prácticamente han cerrado todos los negocios debido a la crisis y robos armados en la zona, como importante y valioso es decir que desde esta perspectiva “The Idiot” es un excelente cortometraje con una clara postura estética-filosófica ante el llamado séptimo arte: el cine constituye un espacio para de-construir y re-construir, compartir y socializar, o dicho brevemente, el cine es político.

(*) Quezada, Figueroa Alan (2015). Miradas Filosóficas. Estética del Cine en México. Publicaciones Académicas CAPUB. México.

Karla Portela Ramírez, Fil(m)osofía
Marzo de 2018

Aquí el enlace con el cortometraje completo para su disfrute y apreciación: 






miércoles, 21 de marzo de 2018

Quarume. Jamás volver atrás

Quarume. Jamás volver atrás
(Arturo M. Merelo, 2018)


“Ella ha desaparecido. La única posibilidad: una huída. Estaba solo. Solo adentro. Buscaba una mano que me condujera, una mano fraterna que me llevara hasta la batalla con mis propias vísceras.”

La imagen inicial parece ser un laberinto de piedra, acompañada por música tranquila, tenue…* Quizá la causa del dolor es externa, pero la cura está dentro, en el propio interior, sólo hace falta la oportuna compañía de quien por amistad y con amor fraternal nos conduce a nuestras entrañas, a las propias vísceras donde nace y emana amor y dolor.

Quarume es una alegoría, una constante metáfora del ser interior con la ciudad, sus calles y edificios, con la comida hecha de vísceras animales limpias, cuidadosamente preparadas, y con cada uno de nosotros que guardamos dentro emociones e ideas, sentires y pensares. Entre el hombre, sus alimentos y las calles que transita existe comunicación, un vínculo íntimo e indisoluble.  

Ulises atraviesa un mal momento, el vacío desesperante que deja la pérdida, que duele dentro y difícilmente se expresa con palabras, aunque sí con gestos y movimientos. Angelo recibe a Ulises (habrá que poner atención en el nombre porque no hay mayor odisea que sumergirse en el propio interior) y lo conduce por la ciudad para degustar platillos que devuelven el amor por la vida, al mismo tiempo que escucha las vivencias, los consejos de quienes cocinan y venden tales manjares, casi todos elaborados con lo que algunos considerarían basura.

“Quarume, comer quarume es terapéutico.”

Adentrarse en uno mismo y librar esa batalla interna remedia, sana, cura. La belleza de este cortometraje radica en su profunda y nítida sensibilidad, en la armoniosa comunión de imagen y sonido, pero sobre todo en el espléndido regalo que nos da al hacernos recordar que no vale volver atrás, que hay que proseguir el camino, sólo falta “Recuperar algo que sabía que tenía, pero que no sabía dónde se encontraba”, reconoce Ulises casi al final.

Muchas veces la cura no está en la luz, sino en la penumbra, no se encuentra afuera sino dentro, así lo hace sentir Quarume cuando nos conduce por las calles de un lugar idílico, Italia, pero no en sus ciudades reconocidas por su encanto arquitectónico, sino en lugares de Sicilia como Palermo, Poggioreale y Gibellina en su vida cotidiana, cuando nos presenta comida tradicional, aunque no en restaurantes lujosos ni medianamente suntuosos, sino en la calle, cuando nos invita a saborear platillos compuestos no con ingredientes comunes y preciados por la mayoría, sino con vísceras, con desechos. Esta obra toca el alma porque nos recuerda que aunque estemos des-hechos, como se ve a Ulises gritando en silencio, perdido en un pueblo en ruinas**, los desechos no son sólo desechos, hay que darles otro valor, resignificar el dolor en fortaleza y bienestar.

“Hace falta estar tranquilo, dar tiempo al tiempo, que el amor llega de nuevo y bien.”



Karla Portela Ramírez, Fil(m)osofía
Primavera de 2018




* Se trata de Exhumation, por Nils Petter Molvaer.
** Poggioreale, destruido hace décadas por un terremoto. 











lunes, 19 de marzo de 2018

#15 Fil(m)osofía "La Mina" - Perfectos desconocidos

Perfectos desconocidos
(Álex de la Iglesia, 2017)



La película original es italiana, del año 2014, por el director Paolo Genovese y se titula “Perfetti sconosciuti”; nombre que conserva en su versión española, “Perfectos desconocidos”, pero ¿qué tanto le queda el título?, cuestionó uno de los participantes en nuestra sesión #15 de Fil(m)osofía, porque tan es que se conocen bien, que saben cómo reaccionarían los demás si les contasen todo, y precisamente por eso prefieren callar algunas cosas, guardar algún secreto, o más de uno. Así, desde el título confirmamos la posibilidad de distintas interpretaciones y se entabla el juego cinematográfico –lo que el filme, el director quiere transmitir y lo que los espect-actores perciben, interpretan–, porque en la perspectiva de otros de los participantes, justo porque guardan secretos es que en realidad o verdaderamente no se conocen, a pesar de ser viejos y buenos amigos o incluso pareja, se desconocen, ninguno conoce tan bien a los otros como piensan, son perfectos desconocidos.



Probablemente la película no es extraordinaria y hasta resulte predecible, además de que su estructura es teatral (todo se desarrolla en un mismo escenario) y en ese aspecto puede llegar a ser aburrida, pero la elegimos para esta charla filosófica por dos motivos: es comedia, hace reír bastante y al mismo tiempo promueve la reflexión en tanto que contiene el factor espejo, presenta distintas personalidades, estatus sociales y circunstancias con las que permite identificar a personas que conocemos o a nosotros mismos.

Ahora bien, tratándose de un personaje protagonista colectivo, un grupo de amigos integrado por tres parejas heterosexuales y un amigo soltero, también nos preguntamos si en verdad ellos son los protagonistas o lo es la tecnología, específicamente el teléfono celular, porque este aparato de comunicación es lo que desata la trama, el conflicto… Aunque igualmente cuestionamos cuál es el conflicto: ¿la influencia/determinación de la tecnología en nuestras relaciones interpersonales?, ¿la disyuntiva monogamia/poligamia?,  ¿o la falta de sinceridad y confianza en la comunicación?

Comenzando por esto último y como bien dijo uno de nuestros amigos, de entrada caemos en dos falacias: afirmar que tu pareja debe ser tu mejor amigo(a) y que a tu mejor amigo(a) le debes contar absolutamente todo. Al respecto todos los presentes coincidimos en que por salud emocional y mental todos tenemos secretos, hay cosas que para evitar problemas preferimos no decir, además de que todos tenemos derecho a la intimidad, a reservarnos algunas cosas que pensamos, sentimos o hacemos. Por lo tanto guardar secretos no implica falta de sinceridad ni de confianza en la comunicación; tal vez hasta podríamos considerar al hecho de decirlo todo, como “sincericidio”.

Con relación a la disyuntiva monogamia/poligamia, nuestra plática se dirigió a los “roles sociales” y las pautas de conducta que encierran, es decir, cómo debo o no comportarme; por ejemplo, si hago tal o cual cosa, soy buen hijo, si no lo hago o incluso hago lo contrario, soy mal hijo. De tal suerte que a una misma persona le corresponden distintos roles según el escenario, como hijo, como padre, como pareja, como amigo, en su profesión, en su trabajo, como vecino, etc. En torno a esto, surgieron varias interrogantes: ¿desempeñar-jugar distintos roles no entraña el peligro de caer en la incongruencia?, por ejemplo, que justo lo que como padre prohíbo es lo que hago como hijo, que los consejos que doy como amigo representan exactamente lo que yo no practico... Otro de los puntos en el debate fue si afirmar la existencia de roles sociales se traduce en un determinismo social en el que si no se cumple con lo exigido entran en crisis las relaciones interpersonales. Aquí también todos, estuvimos de acuerdo en que lo mejor sería cuestionar-criticar-analizar los roles sociales en sus implicaciones, para decidir si estamos de acuerdo o no, si los seguimos o no.

Sobre el papel que juega la tecnología, especialmente los medios telemáticos en nuestras relaciones apuntamos entre otras cosas que innegablemente influyen en nuestra comunicación, debido a su inmediatez no dan tiempo de pensar y re-pensar, dificultan la reflexión sobre lo que recibimos y emitimos, por su inmensidad envolvente desdibujan la línea entre vida pública y vida privada, tiempo de trabajo y tiempo de ocio, ocasionando una falsa intimidad o incluso dando lugar al exhibicionismo. Aunque no se puede hablar de determinismo porque la tecnología no es responsable, sino nosotros, no son los mensajes lo que destruye, sino el emisor y sus intenciones.

Ya al final de nuestra reunión y como broche de oro, uno de nuestros invitados dirigió nuestra atención hacia algo que hasta el momento habíamos pasado por alto: la violencia. Es verdad que desde el inicio hasta el final y en forma creciente la violencia está presente en toda la película, incluso en un momento que a primera instancia parece ser la única intervención asertiva, se violenta la intimidad, la confianza y apertura de uno de los personajes cuando se exhibe sin miramiento alguno una vivencia especial y delicada.

Sí, quizá no fue una gran película –y en este momento podríamos dialogar sobre qué hace buena a una película–, pero nos hizo reír y sobre todo, dio mucho que pensar y compartir. Muchas gracias una vez más a quienes nos acompañan en este proyecto de practicar filosofía fuera de las aulas escolares-institucionales, de hacer filosofía en la ciudad.






domingo, 28 de enero de 2018

#14 Fil(m)osofía "La Mina" - Oso polar


Oso polar

(Marcelo Tobar, 2017)





“Heriberto es un freaky y sus compañeros son normales”, “No, los freakys son ellos, se comportan igual que cuando eran niños, siguen igual, en cambio Heriberto parece haber superado ya el pasado”, “Ninguno es raro en realidad, son bastante normales, porque en los grupos siempre o casi siempre hay bullying”… Las opiniones fueron encontradas, nuestra pasada filmosofía se enriqueció de pensamientos y sentimientos muy variados en torno a la película Oso polar, que  ciertamente movió a algunos de nuestros asistentes para expresar con ahínco su punto de vista respecto al bullying y la realización cinematográfica.

Desde su inicio Fil(m)osofía se ha caracterizado por tomar los temas a abordar con base en un filme exhibido en Cine la Mina, y especialmente por su actitud de apertura y diálogo reflexivo a partir de determinadas líneas de reflexión propuestas por el moderador en turno; así, esta vez se propuso charlar-reflexionar sobre el problema del bullying y la tecnología empleada en la filmación, en este caso teléfonos celulares. Con relación al primer aspecto, podría decirse que desde el término “problema” comenzaron las diferencias, mientras que algunos sí consideran el bullying como un problema puesto que consiste en actitudes y acciones violentas evidentemente inaceptables porque lesionan psicológica, física y emocionalmente a las personas, otros lo reconocen como una actitud normal-natural presente en toda dinámica grupal y que incluso puede aportar a quien lo padece una experiencia de dolor y hasta sufrimiento que lo hará fuerte, es decir, que tendrá mayor capacidad para afrontar los problemas, las situaciones no gratas implícitas al hecho de vivir, por lo que si actualmente se habla tanto y condena al acoso escolar –que en la vida adulta también suele reproducirse como acoso laboral– se debe a que en nuestra época se ha acentuado la aspiración por ser en todo momento “políticamente correcto”.

Honestamente, sobre el tema del bullying no logramos consenso, cada uno se mantuvo en su perspectiva, y es que no se trata de un tema en que se pueda mediar, exige rechazo o aceptación rotundos. Sobre esto, ya sólo menciono por un lado, que entre los participantes eran mayoría quienes sí lo conciben como problema social y consecuentemente lo rechazan; y por otro, que con base en el final de la película surgió la idea de que posiblemente el tema no era el bullying sino la venganza, la justicia por propia mano.

En torno a la tecnología empleada en la filmación todos coincidimos en que el cine, la realización cinematográfica va más allá, es más que la tecnología que usa, por lo que no cualquiera con un celular y aplicaciones hace cine, no cualquier grabación es película. Lo fundamental al hacer cine no radica en lo material, sino en la parte intangible, la creatividad manifiesta, plasmada inicialmente en el guión y paralelamente en toda la realización.

De este modo, afirmó uno de nuestros participantes, la creatividad consiste en crear-hacer una obra prácticamente con cualquier cosa, por simple que sea, el talento siempre saldrá a flote y la obra que es buena se ve, se lee sin que el autor se esfuerce para que sea vista, leída, conocida, por sí misma la obra buena será descubierta y reconocida. Fue en este momento, con la anterior afirmación que surgieron más discrepancias, otros de nuestros participantes sostienen que aun cuando una obra sea muy buena requiere del esfuerzo de su autor para que sea conocida, para que sea vista, leída, que por sí misma no será descubierta, de ahí que en el presente y específicamente en el mundo del cine la distribución y la exhibición representan en nuestro país un gran reto a vencer; y en cuanto a la creatividad, cabe cuestionar si verdaderamente se puede crear, trabajar con pocos o casi nulos recursos materiales, y aunque así fuera, habría que evaluar si los resultados son los mismos, son tan buenos como si se hubiera contado con recursos materiales óptimos.

Además, a todo esto, ¿cuándo una película es buena o mala? Si la apreciamos-evaluamos desde la forma, esto es, desde la hechura-realización técnica, quizá haya criterios universales para clasificarla como bien hecha o no y en ese sentido decir que es una buena o mala película; pero si atendemos al contenido, es decir, al tema, el mensaje, su impacto en las personas, la respuesta que provoca en ellas, nos parece que no hay criterios universales para decir si es buena o mala; o  tal vez sí, propusieron algunos de los dialogantes, si adoptamos como criterio el hecho de que cumpla o no su finalidad, el objetivo con que fue hecho el filme. Esto dio lugar a que disgregáramos sobre la finalidad del cine, su rol en nuestras vidas, porque indudablemente el cine contiene distintas posibilidades, incluso contradictorias entre sí, bien puede ser un objeto artístico o de consumo, igual puede servir como arma ideológica o como herramienta formativa y de emancipación, aunque preponderantemente contribuye al entretenimiento; gran parte del público cinéfilo encuentra en las películas un momento de distracción, diversión.

Sumando a la reflexión, uno de nuestros amigos filmósofos dirigió nuestra atención a otro uso que damos a la tecnología en nuestras vidas: el registro de nuestras acciones, de nuestra vida, lo cual muy probablemente apunta al sentimiento de nostalgia –la tristeza originada por el recuerdo de la pérdida, unida al amor por el pasado–, y al anhelo de permanencia –nuestro deseo por dejar huella, ser recordados, en nuestra ausencia temporal o definitiva–. Intencionalmente poco hablamos sobre esto porque lo trataremos como tema principal en ocasión de alguna otra película.

A diferencia de las sesiones pasadas, esta vez fueron pocos los acuerdos y coincidencias, lo cual en verdad nos alegra porque de eso se trata la acción de filosofar, de escuchar argumentos y contraargumentos que cuestionen la realidad, nuestro mundo circundante, pero sobre todo que cuestionen nuestros pensamientos y sentires, nuestro mundo interno, siempre valorando lo compartido, aplicando lo aprendido para transformar-nos en alguien mejor, más humano.








sábado, 6 de enero de 2018

¡Primer año de Fil(m)osofía!


¡Primer año de Fil(m)osofía!


Dando clases de filosofía en preparatoria se acentúo en mí la impresión de que la filosofía suele enclaustrarse en el ámbito académico, perdiendo ante la mirada de la mayoría de las personas su funcionalidad, utilidad o sentido. Es decir que generalmente se piensa que la filosofía es pura teoría, sin aplicación en la vida. En parte, de ahí nació la idea por formar un café filosófico, donde además de dar continuidad a la enseñanza de la filosofía o más que eso al aprender a filosofar, se subrayase el vínculo inherente entre filosofía y vida, teoría y práctica. Fue entonces que a finales del 2014 nos reunimos algunos de mis exalumnos, una amiga profesora y yo con la intención de iniciar nuestra práctica filosófica no académica, adentrarnos al Otro de la filosofía –entendido como el conjunto de prácticas filosóficas fuera de las instituciones–. En esa época, por diversos motivos y circunstancias, fueron sólo tres o cuatro reuniones; quizá lo más fructífero de ese periodo fue la creación de este blog, Fil(m)osofía “La Mina” –que inicialmente se titulaba el Otro de la filosofía–, y sobre todo, el descubrirme más que como especialista en filosofía, como estudiante-practicante de filosofía.

Más cosas ocurrieron y llegué a Guanajuato, felizmente coincidí con Leslie Borsani y la fundación de Cine la Mina , espacio óptimo para retomar el proyecto: un café filosófico donde el pretexto para la reflexión filosófica surge de un filme, y cuyo primer nombre fue Cine-Filo-Café “La Mina”, con el cual tuvimos la primera sesión el jueves 26 de enero de 2017 abordando el documental Llévate mis amores (Arturo González Villaseñor, 2014). Aquí la nota que amablemente nos publicó Caracol en Movimiento al respecto: Cine la Mina trae a Guanajuato el primer Café Filosófico

La ocasión fue tan afortunada que se ha venido repitiendo desde entonces  casi cada tercer jueves, como Leslie y yo planeamos desde el inicio, pero con un nuevo nombre a partir de la segunda sesión (16 de febrero de 2017): Fil(m)osofía "La Mina"; nombre que nació con la integración de nuestro amigo y compañero Alan Quezada a nuestro equipo –recuerden que Leslie, Alan y yo somos doctorantes en filosofía, por la UG.



Así, este mes, enero de 2018, Fil(m)osofía cumple un año, con ya trece sesiones celebradas, una edición especial con Jornadas Malditas, la presentación editorial de Diaporama. La imagen dialéctica, que incluyó la proyección de El ojo-grama de la historia, ambos obra de Marcelo Schuster, además de dos importantes colaboraciones, Ambulante Presenta y Ciclo Cine de Carnitas.

Definitivamente detrás de todo esto hay mucho trabajo y aprendizaje, experiencias enriquecedoras como entrevistas en programas de televisión (Despierta Guanajuato, Cinema News, Zona Franca) y radio (Carretera del Arte ), nuestra integración a la Red Mexicana de Cafés Filosóficos, notas de prensa publicadas en Caracol en MovimientoEl Sol de LeónCinefagia MéxicoLiving & Travel… Por todo lo cual nos sentimos muy agradecidos con todos nuestros colaboradores y especialmente con cada uno de los participantes en nuestras reuniones, que al final del día son quienes dan vida y continuidad a Fil(m)osofía, para quienes hacemos todo esto. 


¡Infinitas gracias y que sean muchas más sesiones! 
¡Nos vemos pronto!


* Para mayor referencia sobre las sesiones llevadas a cabo, he aquí las notas correspondientes (salvo cuando no hubo): 
6. No soy tu negro - 1° junio 2017
* Edición especial en colaboración con Jornadas Malditas (tercera edición):
Alucarda y Tenemos la carne - 21 septiembre 2017
* Presentación editorial Diaporama. La imagen dialéctica
proyección El ojo-grama de la historia - 23 octubre 2017
12. Estación Zombie - 1° noviembre 2017
* Ciclo Cine de Carnitas II - 8 y 9 diciembre 2017
13. El paso - 14 diciembre 2017