martes, 14 de noviembre de 2017

AMBULANTE, descubrir - compartir - transformar




AMBULANTE, 
descubrir – compartir – transformar
Cuando el cine es arte-herramienta 
para la transformación cultural y social



Hoy día a nivel internacional la imagen de nuestro país, México, está plagada de violencia; se habla de guerra contra el narcotráfico, corrupción gubernamental, trata de blancas, feminicidio, alto índice de robos, secuestros y asesinatos, prisioneros políticos, desaparecidos, violencia contra periodistas y activistas ecológicos, explotación del trabajo infantil, pedofilia, entre otras formas de violencia que sin duda están presentes en la vida cotidiana de los mexicanos, pero México no es sólo eso:  

“Esto es lo más importante para nosotros en este momento […] Descubrir que toda la gente está de un solo lado. No es lo que todos dicen que es. No es una guerra, no es que todos son policías o políticos corruptos. Es un gran país que está trabajando y compartiendo cosas. Existen muchas dificultades, pero la mayoría de nosotros creemos que este lugar tiene futuro.”*, afirma Carlos Rossini, productor de documentales e instructor del programa educativo “Ambulante Más Allá”.

Así, uno de los objetivos fundamentales de Ambulante (Documental Ambulante, A.C., por su nombre oficial) es rescatar la imagen de México a través del cine documental, ir más allá de los estereotipos, que los mexicanos nos encontremos, nos veamos a nosotros mismos al contemplar películas de no ficción en que se presenta la vida cotidiana en México, con sus problemas y vicios, con sus aciertos y virtudes. Aunque no basta con ver la película, contemplarla, para que el cine sea auténtica herramienta en la transformación cultural y social se requiere complementar la contemplación de la película con el diálogo, con una charla entre los espectadores que genere intercambio democrático de ideas y sentimientos, en apertura, respeto y tolerancia, desde una actitud reflexiva, indagatoria y autocrítica.

“Un diálogo muy interesante ocurre cuando la gente ve un documental en una misma sala […] El discurso individual desaparece. Los argumentos se vuelven más sofisticados […]”, dijo Gael García Bernal, uno de los fundadores de Documental Ambulante, A.C., en entrevista.

Esto apunta al hecho de que “Ambulante se pensó más como una forma de activismo que como un negocio […]”, y para lograr su meta se desdobla en dos grandes rubros: Ambulante Presenta y Ambulante Más Allá.

Ambulante Presenta es un festival internacional de cine documental que se lleva a cabo anualmente durante dos meses en colaboración con CANANA, Cinépolis y el Festival Internacional de Cine de Morelia, para llevar a zonas rurales y ciudades en todo México una muestra itinerante de proyectos locales, nacionales e internacionales, con más de 100 títulos, 100 invitados (en el desarrollo de las charlas post-proyección) y 150 sedes.

Ambulante Más Allá es un programa educativo, un proyecto de capacitación en producción documental compuesto “[…] de talleres de realización en áreas rurales de México, en los cuales los jóvenes participantes producen cortometrajes sobre temas como la agricultura y las tradiciones familiares.” Cabe resaltar que algunos de los trabajos realizados por los alumnos de Ambulante Más Allá son presentados como parte de Ambulante Presenta.

Desde esta perspectiva, Ambulante es un nítido ejemplo sobre el cine como arte-herramienta para la transformación cultural y social, a la vez que claramente también, comparte intereses con Fil(m)osofía y Cine la Mina. 




* Todas las citas textuales han sido recuperadas el día 14 de noviembre de 2017, de la dirección electrónica: https://www.ambulante.org/2017/06/gael-garcia-bernal-mexico-planea-rescatar-imagen-cine-documental/
** Para conocer más sobre Ambulante recomendamos visitar: https://www.ambulante.org/nosotros/





domingo, 12 de noviembre de 2017

Ambulante - cine, formación y transformación


Cine, formación y transformación




El cine quizá sea en nuestro mundo actual el fenómeno tecnológico más complejo, puesto que en él convergen múltiples factores materiales e inmateriales además de presentar un abanico de posibilidades, entre las que destaca su “capacidad formativa”: ver, contemplar una película y después comentarla, reflexionar sobre ella en diálogo con otras personas, desarrolla en nosotros una actitud crítica y analítica a partir de cual es posible la transformación personal y social, la creación de un mundo mejor, en armonía. Éste es el principal interés de Fil(m)osofía y de muchas otras organizaciones, como Ambulante, el cine como arte-herramienta de transformación cultural y social.
                        
Aquí les dejamos una nota sobre la fundación de Ambulante, inspirada en un hecho concreto: “Trópico de Cáncer”, de Eugenio Polgovsky (2004), una película que no logró estrenarse en su propio país, México.





domingo, 5 de noviembre de 2017

Origen de una película

P R O C E S O S
Origen de una película
Por Yolanda Gutiérrez de Velazco


Tomado de Alternativas. La revista cultural Instituto Cultural de León. Publicación mensual. 
León, Guanajuato. No. 82 / Marzo 2017






Ver películas es una actividad típica del común denominador de la población. Sin importar si lo hacemos por mero entretenimiento, apreciación, reflexión o incluso por sanar consciente o inconscientemente el espíritu, vamos forjando un vínculo con las películas que forman parte de nuestras vidas. Pero, ¿te has preguntado cómo se realizan? Este es el ABC de una producción cinematográfica.

Hacer cine, como cualquier arte, es una pasión que implica disciplina y compromiso. Es un trabajo multidisciplinario, resultado de un verdadero trabajo en equipo. Dependiendo del tamaño y presupuesto de la producción, el equipo o crew puede estar integrado por más de 200 personas, entre creativos, productores, técnicos, personal administrativo, staff, casting, dobles, choferes, catering y una larga lista de responsabilidades, incluso en películas de animación o donde predominan los efectos especiales, puede aumentar considerablemente el número de involucrados.

* El punto de partida de cualquier producción cinematográfica es tener algo que contar. La estructuración y desarrollo de la idea van dando paso a la consolidación del guión. En este punto es recomendable ir considerando las posibilidades de su realización, dependiendo en gran parte del presupuesto, sin que la esencia se pierda. Terminando el guión es imprescindible proteger la autoría de la obra.

* La siguiente etapa es la de desarrollo en la cual se arma una carpeta de producción elaborada a partir del guión. Aquí es donde se van esclareciendo todos los aspectos relacionados con el proyecto, desde lo creativo, hasta las necesidades técnicas, logísticas y financieras. Se comienza con la búsqueda del financiamiento y la preventa de la película. La carpeta debe ser capaz de vender el proyecto. Algunos de los puntos más importantes que debe contener son: sinopsis (máximo 10 renglones), guión (formato profesional), propuesta del director, propuesta de arte, propuesta de elenco, propuesta de locaciones, propuesta de vestuario, storyboard (película explicada en dibujos con la finalidad de visualizar los encuadres que el director pretende llevar a cabo), shooting list (lista de planos o emplazamientos de cada secuencia), plan de trabajo o rodaje, presupuesto y desglose de necesidades o breakdown (se especifican y determinan los elementos necesarios para cada secuencia).

* El proceso de elaboración del presupuesto es considerado una etapa minuciosa y detallada. El costo de cada rubro es el resultado de una cuidadosa reflexión e investigación. La etapa de preparación formal, que incluye todo lo anteriormente mencionado, así como la integración y contratación de los miembros de todos los departamentos involucrados se denomina preproducción.

* Comienza la producción del filme, la cual se lleva a cabo de acuerdo al plan de trabajo o rodaje previamente estipulado, ya con los cambios y adecuaciones. Esta etapa culmina cuando se tiene el respaldo del material de filmación.

* Consecuente al rodaje está la postproducción. Comprende dos momentos principalmente: El montaje, y el detallado en la imagen y sonido. El montaje es el proceso de ordenamiento de planos y secuencias. Su estructura y acomodo puede cambiar respecto a la historia original.

* La última etapa, y de cierta manera la más trascendental, es la distribución y exhibición. Ésta pone en claro que un guión no está hecho para guardarse en el cajón, sino para llegar a ser un filme que pueda ser visto por la mayor cantidad de personas posibles. La distribución en festivales nacionales como internacionales, varía según el estilo, género, duración y temática, de acuerdo a la zona geográfica. Es importante destacar que el cine es una industria y por lo tanto se busca su comercialización, es decir, colocarse en la mayor cantidad de salas de cine, venderse a cadenas televisivas, a sistemas digitales de prepago o incluso directamente en DVD o Blu-ray.

Por este tipo de procesos que además de llevarse mucho dinero y mucha mano de obra, llevan en ocasiones largos tiempos de principio a fin, es por lo cual tenemos que valorar como espectadores el trabajo de todo el personal involucrado, además de apoyar a la actividad local para que pueda despuntar.




jueves, 26 de octubre de 2017

¡Silencio!


                                             ¡Silencio!
                
                   Por Juan Ramón Velázquez Mora              

Tomado de
Instituto Cultural de León. Publicación mensual. León, Guanajuato.







Parece que la conjura en contra de la paz y el silencio se ha filtrado también a los cines. Ahí se vuelve una cuestión de civismo, pero también de sentido común.  Ver una película también es escucharla. Junto con los anuncios de se prohíben mascotas y salida de emergencia debería instalarse en todas las salas un letrero gigante que exija SILENCIO. Hay toda una vida para discutir sobre películas, bien nos podríamos callar hora y media para verlas.

La sugestión que exige el cine para su disfrute cabal no es un estado ordinario. Se trata de un trance de comunión en el que participan los autores de la película y la audiencia, unos ejerciendo sus poderes de sugestión y otros sometiéndose –o no– a ellos. Hasta podría decir, sin temor a errar demasiado, que el éxito de una película depende siempre de su capacidad para conjurar esa hipnosis. Es un momento de equilibrio similar a algunas fases de la embriaguez en las que todavía se pueden articular pensamientos, y la alegría fluye veloz. Terso como el rostro del mercurio, esta levedad se marchita fácilmente. Los enemigos son muchos. La naturaleza masiva del medio es uno de ellos. No se trata de un acto privado, como la lectura de un libro. Hay demasiados factores que escapan de nuestro control y quedan sometidos a la opinión de la multitud. Como se sabe, las aglomeraciones son estúpidas por naturaleza.

Muchas veces esa zona sutil de la que hablaba se quebranta por mera falta de civilidad. Porque, al final, se trata de eso: civilización. Las salas son puntos altos de esa palabra tan maltrecha en nuestros tiempos. Tanta gente junta sin morderse, rasguñarse, matarse o amarse debería ser un punto de orgullo para la especie.  En el espectáculo del cine, tales necesidades humanas se lanzan hacia la pantalla. Estamos juntos para matarnos sin matarnos, amarnos sin amarnos, espiarnos sin espiarnos. Todos tenemos el mismo derecho sagrado de disfrutar en paz de este ritual… pero los enemigos son muchos.

Otro de los efectos hipnóticos de la pantalla implica olvidar que estamos en público y acompañados. Entramos en una dimensión privada o, mejor, íntima. Es por eso que tantos amantes han fallado favorable la oscuridad de las salas para soltar amarras. Además de señalarlos quisiera decir que los comprendo. La fortificación interior que usamos para amar es muy parecida a la que usamos para soñar. Pero ese castillo está hecho de naipes. Basta el dulce aroma del queso con vinagre o los hot-dogs con chile jalapeño para cortar de golpe el romance más carnoso. Entiendo que las camas aburran de vez en cuando, pero los juegos y sonidos del amor producen un efecto muy desagradable para los que no están involucrados. (Sólo el placer es capaz de auspiciar esos lodazales sin causar repugnancia.)

Es muy extraño que los museos y las iglesias impongan un respeto universal casi sin proponérselo, mientras que a los cines van todos con la intención de destapar cervezas, abrir bolsas de fritangas… Es como si el cine los conjurara. Tampoco se excluyen los bebés llorones, los adolescentes en manada o los que llegan diez minutos después de iniciada la película. Tarados, muchas veces arreados por los pastores de la publicidad o el ocio, que se han olvidado de cómo permanecer con la boca cerrada, concentrados en lo suyo y en calma con el prójimo. Lo que debería ser el estado normal de las cosas, la base desde donde se construye la sana convivencia, parece aquí una exigencia desesperada. Incluso puede que sea una exigencia demasiado alta para una tasa de homicidios como la de nuestra ciudad, en donde todavía es común leer en las noticias que la gente se dispara en la calle por disputas de tránsito. 



viernes, 13 de octubre de 2017

#11 Fil(m)osofía La Mina - Las hijas de Abril

Sesión # 11 – Jueves 12 de octubre de 2017


Las hijas de Abril

(Michel Franco, 2017)


Todas las presentes coincidimos, sin duda se trata de una película que presenta un abanico de la feminidad, los personajes principales son femeninos y cada uno muestra un cierto cliché en torno a la mujer: la hija menor vive un embarazo adolescente más su confusa maternidad, la hija mayor está hundida en una profunda depresión debida a su sobrepeso, baja autoestima y soledad, en tanto que la madre parece haber rechazado su maternidad y ahora que intenta retomarla lo hace desde el anhelo por la eterna juventud, toda esta marejada claramente envuelta en el ambiente de una familia disfuncional.

Indudablemente los clichés que explota el director a la vez rompen estereotipos –entendidos como patrones de conducta impuestos por el medio– porque la figura materna en Abril no entraña bondad ni abnegación como tampoco sus hijas, Valeria y Clara, representan ingenuidad ni obediencia –como se ha presentado en nuestro Cine de Oro–. De hecho nos preguntamos qué pasará con la bebé de Valeria, se repetirá la historia en-con ella, porque suele suceder que las generaciones heredan, que en cierto sentido se establece un ciclo de eterno retorno.

Visto así, desde esta perspectiva en que se explotan rincones comunes para capturar la atención del público, no nos parece una película especial, aunque sí buena y recomendable porque mueve, enoja, entristece, llega a desesperar y a esperar una confrontación que desate el nudo, que desenmascare los verdaderos sentimientos e intenciones de cada una… Nos preguntamos también si el discurso presentado responde a una decisión del director por comercializar su obra –incluso hay quienes señalan esta película de Franco como su más comercial–, llegar a más espectadores e incluso obtener algún premio –que sí lo hizo, ganó Un Certain Regard en la pasada edición del Festival de Cannes–. De ser así, que el artista en su ojo interior persiga tales intenciones o simple e involuntariamente reproduzca con su filme determinada ideología, lo cierto es que el espectador tiene el poder de revertir las imágenes, conceptos, mensajes que se le muestran con su observación y análisis, con su mirada reflexiva y crítica.

Cada uno de nosotros, como espectadores activos, como actores interpretamos y recreamos la obra, por ejemplo una de las participantes en nuestra charla planteó que Abril llego a sacudir a sus hijas, con sus acciones las obligó a salir de su zona de confort, esforzarse por responsabilizarse de sí, valorar lo que son y tienen –Valeria comienza a valorar a su hija y así misma–,  identificar quiénes son –Mateo definitivamente no es confiable–, qué quieren, necesitan –cobran fuerza para establecerse un objetivo y salir adelante–, o al menos preguntarse hacia dónde van. Quizás ése fue el resultado de las acciones de Abril, pero ¿fue su intención consciente y decidida?, ¿llanamente actúa desde el desequilibrio en la aspiración por la eterna juventud?, ¿o simplemente es una mujer española que aburrida de su vida en Europa viene a Puerto Vallarta, México en un intento por empaparse de vida –lo cual recuerda el estereotipo del español villano–?, cuestionaron otras de las dialogantes.




Cabe decir que llamó nuestra atención el hecho de que al publicar el cartel de nuestro evento más del 70% de los “likes” que recibió correspondían a mujeres, a lo cual se sumó que es la primera ocasión en que nuestra reunión se integra sólo por mujeres. ¿Habrá influido en esto, como fue dicho al principio de este espacio, que los personajes principales son femeninos? Lo que sí concluimos unánimemente es que Las hijas de Abril no es una película feminista, porque aun cuando domina la figura femenina realmente el epicentro de la historia es un hombre, Mateo; de hecho, si desparece este personaje masculino no hay historia o la historia es otra. El núcleo de la acción es Mateo, un hombre que Clara, la hermana mayor, desea; un hombre que Valeria, la hermana menor, posee; un hombre que Abril, madre de Clara y Valeria, roba y disfruta. Las tres mujeres actúan, viven en torno a lo que en ellas despierta la sola presencia opaca, débil y tambaleante de Mateo; ¿qué tan cierto es que la mujer desea, tiene o roba un hombre para encontrar su felicidad?

No, no es una película feminista de acuerdo con el “Test de Bechdel”, nos aportó este comentario otra de nuestras invitadas: una película es feminista o no machista (sin ahondar aquí entre la oposición o no entre machismo y feminismo) cuando cumple con tres características, en la película tienen que salir dos mujeres como mínimo, esas mujeres tienen que hablar entre ellas y el tema del diálogo no debe ser un hombre, un personaje masculino.

Y es entonces que me preguntó, ¿esta vez nuestra sesión filmosófica fue feminista? Porque estuvimos presentes alrededor de diez mujeres, obviamente interactuamos entre nosotras, nuestro tema de conversación no fueron los hombres sino el cine como poderosa herramienta para la enajenación, cuando reproduce ideologías, o para la emancipación, cuando nos confronta con parámetros culturales impuestos, especialmente en momentos como éste, como en nuestra Fil(m)osofía que al de-construir el filme y re-construirlo nuevamente, trascendemos la condición de espectadores, el nivel de transmisión-recepción, para alcanzar la interpretación y re-creación, dotar de sentido a la obra y así transformarnos en espect-actores





* Para enterarse un poco más sobre el “Test de Bechdel” y otros criterios para identificar la equidad de participación entre personajes femeninos y masculinos.


* Y sobre clasificación “F” 




jueves, 7 de septiembre de 2017

#10 Fil(m)osofía La Mina - Me llamo Nojoom, tengo diez años y quiero el divorcio

Sesión #10 - Jueves 31 de agosto de 2017


Me llamo Nojoom, tengo diez años y quiero el divorcio

(Khadija Al-Salami, 2014)



Cada ocasión es distinta, no sólo porque se aborda un tema distinto al anterior y a partir de una película diferente, sino porque también son otros los participantes. Si bien ya integramos una comunidad quienes asiduamente asistimos a cada sesión, en cada una de ellas conocemos nuevos amigos y convivimos con otros ya no tan nuevos, pero en forma diferente, en otro ámbito.

Esta vez nos acompañó Paloma Sierra Ruiz*, junto a ella reflexionamos principalmente sobre dos ejes: la relación entre pobreza, ignorancia y violencia, y la condición de la mujer dentro de la sociedad. Fue este último tema el que capturó nuestra atención, no sin antes advertir que el filme en cuestión presenta una visión bastante occidentalizada, es decir, que aun cuando muestra una vivencia, una forma de vida en el mundo árabe, específicamente en Yemen, lo hace a través de un tamiz ideológico occidental, sus valores y principios, sus criterios para determinar lo que es aceptable y lo que no, lo que es justo y lo que es indebido; situación que se percibe claramente en las últimas escenas, donde puede verse a Nojoom rodeada de otras niñas, bailando y cantando una especie de himno que desde nuestro punto de vista resulta totalmente ajeno al modo de vida árabe.





En la misma tónica, crítica y de sospecha, nos preguntamos cómo es que una niña de diez años que no estudia, no parece convivir con alguien externo a su grupo social, sino que prácticamente vive absorta en la dinámica del mismo, en sus usos y costumbres, de pronto se dirige a un juzgado para exponer su caso y solicitar el divorcio. Además, cómo es que todo el proceso jurídico se desarrolla con tal velocidad y fluidez, cómo es que concluye tan fácilmente con laudo favorable a la niña y con la tranquila resignación del jeque, autoridad y máxime representante de la tradición del grupo social a que pertenece Nojoom.

Sin duda la narración acerca del matrimonio infantil, el matrimonio de niñas con hombres adultos acordado por el padre de ellas, más todavía cuando es mediante un pago, genera un gran debate, una discusión que difícilmente termina con una conclusión tajante y unánime. Decíamos ya que como espect-actores no nos limitamos a la recepción pasiva de los mensajes contenidos en la película, antes bien la de-construimos, la analizamos y más que respuestas construimos nuevas preguntas a reflexionar, preguntas que cuestionen nuestras convicciones, que nos lleven a indagar en otras formas de concebir un mismo suceso. 

Así, al cierre de esta reflexión filosófica coincidimos en que no es posible pensar en purismos, no existe la pureza porque no es posible marcar un límite categórico e inamovible entre occidente y oriente, bueno y malo, masculinidad y feminidad, por lo contrario los seres humanos somos seres complejos, imbricados, tejidos por múltiples hilos y en constante movimiento, donde nada está dicho y todo está por decirse. Precisamente por ello, reitero, cada ocasión es distinta.


(*)  Paloma Sierra Ruiz nació en Salamanca, Guanajuato hace 28 años y hace 11 es habitante de la capital guanajuatense. Estudió Filosofía en la Universidad de Guanajuato, pero siempre ha coqueteado con la literatura y la herbolaria. Se ha cruzado con muchos caminos que la han llevado a militar un feminismo lleno de contradicciones y dudas. Asimismo no está segura de casi nada, aunque esto la ayuda a intentar encontrar respuestas a sus preguntas en espacios colectivos. Actualmente es doctorante en filosofía, es maestra en la Universidad de Guanajuato y tallerista en el Colectivo Pitayas.


  

jueves, 17 de agosto de 2017

9na. Fil(m)osofía "La Mina" - T2: Trainspotting

9na Sesión FIL(M)OSOFÍA “LA MINA”
Jueves 10 de agosto de 2017


T2: Trainspotting
Danny Boyle (2016)


Definitivamente la diferencia de edad genera una perspectiva distinta, no es igual ver Trainspotting en su segunda parte cuando viste la primera hace 20 años en el cine y teniendo casi la misma edad que los personajes, que verla en casa por recomendación, porque has escuchado que es muy buena película y calculando que los personajes podrían ser tus padres. Un mismo objeto, en este caso un mismo filme no se vive, no se piensa ni se siente igual cuando tienes veinte años, treinta o ya pasas de los cuarenta, es otra experiencia. Asimismo, entre la primera parte y su secuela hay gran diferencia, Trainspotting: la vida en el abismo (1996) fue una película que de una u otra manera cambió-marcó a una generación, T2: Trainspotting (2016) quizá sólo ha tenido gran valor para quienes crecimos a la par de los personajes y nos identificábamos con su rebeldía frente al sistema. Y es que al parecer Danny Boyle no quería dar continuidad a la historia presentada en la primera película, sino repetirla; si observamos con detenimiento encontramos que en realidad nada ha pasado, el tiempo no continuó, se estancó y la historia es la misma: traición entre amigos, cambian las circunstancias, los detalles tal vez, pero es la misma situación con unos años más, probablemente se deba a la nostalgia.




“Estás aquí por nostalgia; eres turista de tu propia juventud”, increpa Sick Boy a Renton; en esta frase se condensa el tema principal de la película, que desde nuestra perspectiva es una crítica a la actitud nostálgica. El mensaje no es que desperdiciamos nuestras vidas, no se trata de una acción contra la vidas perdidas como sí lo sería Kids (Larry Clark, 1995); sin carga moral alguna Boyle parece advertirnos de que el mundo cambia y nosotros debemos hacerlo también, que es necesario darse cuenta del paso del tiempo y todo lo que ello implica, porque de lo contrario nos quedaremos estancados, atrapados en el pasado y su idealización; frente a la nostalgia, para disiparla necesitamos reconocer que la vida y su transcurso se trata de aprender y desaprender, asumir y adaptar, que la vida es crisis y renovación constante.

En verdad que el mundo cambia esto se refleja al interior de la película en la ciudad (Edimburgo) y su paisaje, igualmente al exterior de la misma el mundo es otro, el cine es otro, ya no se filma en 35 mm sino en material digital, las técnicas cinematográficas y su tecnología se han modificado. Al menos en primera instancia el mensaje que grita T2 es: “no repitas tu historia, no seas un personaje que se queda fuera de época”. Respecto a la traición en cierto sentido el director nos recuerda que las relaciones fraternales son frágiles, que el hombre es capaz de traicionar al hombre –por algo la deslealtad y la infidelidad son hechos recurrentes–, también en una frase que es más una sentencia se resume el mensaje: “Primero aparece la oportunidad y después viene la traición.”




Pero hablar de nostalgia y traición resultó llamativo en nuestra Fil(m)osofía para quienes vimos la primera parte y esperamos 20 años para ver la segunda, la mayoría de los participantes apenas rebasaban la veintena por unos años y para ellos lo sobresaliente fue si Renton hizo algo o no, logró algo o no con su vida, sobre esto los  mayores coincidimos en que no, no logró nada, porque la actitud rebelde manifiesta en la primera parte que muchos interpretamos como la lucha contra el sistema para salir de él, ya en la secuela vimos que no triunfó, incluso antes que salirse del sistema se integró a él al convertirse en un empleado más, con un sueldo promedio y una vida más que tranquila monótona que en su insatisfacción le lleva inercialmente a regresar, volver al lugar del que partió, quejándose, angustiado por no saber qué hacer con el resto de años de vida que le quedan: “¡vivir es desolador!”, con esta exclamación nos sorprendió una de las asistentes a la Fil(m)osofía cuando nos explicó que eso fue lo que pensó al escuchar y ver desencajado a Renton preguntándose por su futuro, cuestionándose por lo que ha hecho en-con su vida.

Los menores en edad de nuestros nuevos amigos en esta sesión coincidieron en que Renton sí hizo algo, sí logró algo porque vivió, porque tomó decisiones, las que quiso. La propuesta fue que lo importante no es qué haces o dejas de hacer, sino que sea lo que sea aquello a que dedicas tu tiempo, tu vida, te satisfaga. A lo cual yo agregaría que todas nuestras decisiones y acciones deben partir de un sentido social, un sentido comunitario, ordenarse hacia el bienestar personal y colectivo.

Lo indudable en todo esto es que reuniones como las Fil(m)osofías nos permiten conocer otras personas y sus puntos de vista, enriquecernos mutuamente a través de la deconstrucción y reconstrucción de mensajes e imágenes cinematográficos y principalmente dialogar en la búsqueda de acuerdos, pero sobre todo regresar a casa más que con respuestas con nuevas preguntas y situaciones a reflexionar, porque muy probablemente de eso se trata vivir: crisis y renovación constantes.