domingo, 15 de febrero de 2015

conciencia social (conducta ética - libertad auténtica)

Debemos tener en cuenta, interviene F. Larroyo,  que el fenómeno ético se mueve por modo necesario en la relación que existe entre individuo y colectividad, puesto que es impensable sin una conciencia, sin un “yo”, que toma alguna actitud frente a su mundo circundante, frente a los “otros”. Actitud que en rasgos generales se plantea en dos alternativas: armonizar los fines concretos, los intereses personales, la libertad personal, con los de la comunidad, con la voluntad social, o romper esta concordancia haciendo prevalecer lo propio sobre lo colectivo.

Es decir que cada individuo es libre de asumir la actitud que decida y actuar conforme a ello; cada uno elige y decide hacia dónde quiere orientar su libertad, hacia dónde dirige sus acciones, qué sentido quiere darles, ético o no ético.   

Cabe entonces preguntarnos, ¿qué argumentar para que decidan dirigir sus acciones hacia la comunidad abierta?, ¿cómo persuadirlos para que vinculen su libertad con la voluntad social?, ¿qué “enseñarles” para que su libertad de querer y de actuar se traduzca en conducta ética?

Este es el segundo paso en la consecución de nuestro fin: reconocer nuestra naturaleza social, desarrollar una vivencia consciente sobre la necesidad que tenemos unos de otros. -Escribe F. Larroyo, “Sobre esta base se levanta el imperativo categórico (mandato incondicionado) de la moralidad, el imperativo válido en absoluto: obra y quiere en el sentido de la voluntad social pura.”-[1]

A la vez que aprendemos a vivir dando sentido a nuestras acciones, reflexionando y actuando para lograr nuestros fines, les haremos ver que su autorrealización siempre tiene lugar en el otro, que todas sus acciones explícita o implícitamente siempre se dirigen a los demás, teniendo como fin inmanente y transcendente su asociación con las otras personas. Así, en la comprensión de que la propia vida siempre es compartida, siempre es vida social, aprenderemos a convivir.

Coincide con nosotros E. Coreth: “El hombre vive en el mundo; su autorrealización está referida a su mundo. Solo se realiza <a sí mismo> cuando lo hace en <su otro>. Ahora bien <lo otro> del hombre es primariamente el <otro>: el semejante que nos sale al encuentro como un ser espiritual-personal de idéntica especie y valor, nos habla, se nos abre y nos incita a creer, confiar, querer y amar. Solo en la realización personal el hombre llega a su pleno desarrollo.”[2]

De manera que cada individuo siempre está ordenado al otro, solo en el otro se encuentra a sí mismo. Solo trascendiéndose en busca del otro realiza su propio ser. La consecuencia inmediata de esto, explica E. Coreth, es una ordenación mutua entre individuo y comunidad. Donde cabe aclarar, “Una comunidad no es nunca una realidad subsistente en sí misma que elimine al individuo en su autonomía personal, sino que se realiza en una pluralidad de individuos. Así, tampoco el ente comunitario es una realidad subsistente y absoluta a la que pueda ser sacrificada la persona particular. Más bien cada comunidad y sociedad consta de personas concretas, y un ente comunitario como tal se reduce a los individuos que lo forman. Tiene una función de servicio y ayuda, no solo por lo que hace a las condiciones materiales de vida -en las que el individuo está orientado a la colaboración de una comunidad-, sino también en lo referente al despliegue ético espiritual plenamente humano.”[3]

Así, como hilos que se entrelazan, les haremos saber, sentir, que todos sus deseos, propósitos y acciones tienen efectos, consecuencias, resultados tanto en ellos mismos como en los demás, que todo su hacer y dejar de hacer, toda deliberación, elección, decisión y acción prevé cambios en interacción continua del yo y el mundo. Sabrán y sentirán que el progreso y bienestar del yo se liga al movimiento de las cosas y las personas, del “no-yo”, que “El interés, la preocupación, significan que el yo y el mundo están comprometidos recíprocamente en una situación que se desarrolla.”[4]

Simultáneamente identificarán que su mayor interés, la actividad que se distingue entre todas las que realizan, que es perceptiblemente significativa para ellos, que les importa más por las consecuencias que produce, que ese interés, que esa actividad es su “vocación personal”. Y que esta se abraza con el servicio a los otros, con la “vocación social”; porque la vocación, me ha re-enseñado J. Dewey, consiste en una forma de actividad continua que dedica las capacidades personales a la obtención de resultados, pero sobre todo, ante todo, dada nuestra naturaleza social, que presta servicio a los demás.

Sonrío al pensar en ella, esto ya me lo había enseñado mi mamá, quien en alguna ocasión, en una de nuestras tantas conversaciones sobre “todo y nada”, en las que paradójicamente nos enseñamos y aprendemos tanto, me dijo: “todo trabajo, toda profesión u oficio, al fin de cuentas… es servicio”.

¿Podrá alguien demostrar lo contrario? Por lo pronto, E. Coreth, lo confirma: partiendo del hecho de que el individuo siempre está referido a la comunidad y sociedad, a su asociación con los demás,  de que solo en ella consigue su plena realización humana, “Dentro de la comunidad está llamado a contribuir a favor de los otros. Cada uno tiene que contribuir según sus posibilidades al bienestar común.”[5]

 
Acción dirigida, acción con sentido en la continuidad del correlato:
Individuo, humano-singular, persona
Colectividad, humano-universal, comunidad
- Intersubjetividad monádica
- Libertad personal
- Intereses propios, individuales
- Bienestar individual
- Vocación personal
- Intersubjetividad social
- Voluntad social
- Intereses compartidos, colectivos
- Bienestar común
- Vocación social
Cuando el individuo dirige sus acciones hacia la satisfacción y solución de necesidades y problemas personales.
Sentido inmediato que de no trascender, en caso de no ir más allá, “aísla” a la acción; perdiendo el individuo su posibilidad de humanización, alejándose de la autorrealización. 
Cuando el individuo dirige sus acciones hacia la comunidad, en el servicio y ayuda para las demás personas.
Sentido transcendente, en que la vocación personal contribuye al bienestar común; en que el individuo se humaniza, se autorrealiza, en la vivencia de sí mismo como parte del todo y el todo como parte de él.
Conducta no ética
Conducta ética

En esto consiste la libertad auténtica que tanto menciono, cuando lo que hacemos tiene sentido, cuando sabemos lo que hacemos, entendemos y proponemos, Esta es la libertad auténtica: conocer lo que hago y realizar el acto por su sentido. Donde mi libertad de querer y de actuar coinciden -hago lo que hago porque quiero, porque lo elijo-. Lo contrario sería actuar ciega, inconsciente e ininteligentemente, diría J. Dewey; hacer porque me obligan, sin entender, sin comprender, “movido” por argumentos ajenos, sin conocimiento de causa, cuando el actuar no es acción, sino reacción.

No obstante, tal libertad auténtica es plena, se traduce en autorrealización solamente cuando mi voluntad se vincula a la voluntad social, cuando mi vocación personal se dirige al servicio de los demás, a la vocación social; me autorrealizo solo cuando mis actos volitivos, mis acciones dirigidas, eligen y concretan la voluntad social, solo entonces mi conducta es ética.

Llego a ser lo que soy, ser humano, solo cuando reconozco que no hay un “yo” sin los “otros”, que se trata de “nosotros”; soy humano solamente en la vivencia de que persona y comunidad son una y la misma realidad.

Consecuentemente, la verdadera praxis educativa consiste en: enseñar y aprender con palabras y actos, en el conocimiento y la experiencia, a vivenciar el proceso que hace de la simple acción, una acción dirigida, con sentido; enseñar y aprender a vivir y convivir libremente, en libertad auténtica, con fundamento en la conciencia de qué se hace y para qué, en todo momento asumiendo responsablemente las consecuencias; pero sobre todo,  siempre, en y hacia la asociación armónica con los demás, en y hacia la comunidad abierta, porque “mis intereses”, mi existencia individual, solo es posible dentro de los intereses de la comunidad, de la voluntad social, porque nos necesitamos, estamos juntos y convivimos todo el tiempo.  

De esta forma, los dos pasos propuestos para que la libertad de cada uno se vincule a la voluntad social, para lograr que sus acciones se dirijan a la integración de la comunidad empática, para que decidamos y actuemos con ética, a saber, los pasos: “capturar su interés haciendo de sus actividades, actividades dirigidas, acciones con sentido” -enseñar a vivir-, y; “reconocer nuestra naturaleza social, desarrollar una vivencia consciente sobre la necesidad que tenemos unos de otros” -enseñar a convivir-, coinciden el sentido de la filosofía y de la educación, que se desdobla en “concientizar para la libertad auténtica” -enseñar a vivir- y “transformar la realidad en algo mejor, en armonía total, comunidad empática, abierta” -enseñar a convivir-. 
 
Ética, Filosofía y Educación AUTÉNTICAS
ÉTICA
FILOSOFÍA
EDUCACIÓN
Cómo lograr, cómo persuadir para que los individuos  actúen éticamente:
Sentido de la filosofía:
Autorrealización, concretar la vocación ontológica: “llegar a ser lo que se es”, ser humano:
Primer paso - capturar su interés haciendo de sus actividades, actividades dirigidas, acciones con sentido.
Concientizar para la libertad auténtica.
Aprender a vivir.
Segundo paso - reconocer nuestra naturaleza social, desarrollar una vivencia consciente sobre la necesidad que tenemos unos de otros.
Transformar la realidad en algo mejor, en armonía total, comunidad empática, abierta.
Aprender a convivir.

Reitero, hoy realmente sé que filosofía, educación y ética son lo mismo. Subrayo, en esto consiste la verdadera praxis educativa, enseñar y aprender a vivir y convivir, que se muestra simultáneamente como praxis pedagógica y ética.

Continúo jugando con estos hilos en mis manos y en este juego-reflexión, preveo dos dificultades, encuentro dos nudos; el primero, en definitiva, somos libres, cada quien elige y decide ser ético o no, ¿por qué habrían de serlo, sobre todo cuando lo contrario parece reportar “mayor ganancia”?, ¿por qué habrían de orientar su libertad hacia voluntad social, hacia la comunidad abierta, cuando creen que “el que no transa, no avanza”?

Lo sé, algunos eso creen, aunque se equivocan. Confío en que preferirán ser éticos, tengo la esperanza de que actuarán con ética, repito, no porque les demos a conocer la virtud, no porque les expliquemos lo que deben hacer, sino porque es parte de su naturaleza humana, porque esta se los reclama.

La virtud ética no es artificial, no es un deber impuesto por el grupo en que vivimos, tampoco se deriva ni desprende de ciertas potencias en el hombre; antes bien, la virtud ética es natural al hombre porque responde a su necesidad de pertenecer al grupo, porque es parte de su naturaleza sociable, de su natural y esencial sociabilidad; desde la cual el ser humano “… no existe, sino que coexiste con los demás, esto es, con otras personas… La persona está abierta a su medio físico, a la verdad de su conocimiento, y además posee una apertura constitutiva y dialógica (coexistencia) al tú y a los otros. Las relaciones con los demás son parte sustancial de la vida humana.”[6]

Además, y en consecuencia de lo anterior, el desarrollo, la vivencia de la virtud ética no constituye un objetivo empírico-práctico, no es medio, es un fin en sí, un valor absoluto que atiende a la naturaleza humana, que afecta al hombre en cuanto hombre, esto es, que le lleva a la realización plena de su ser propiamente humana.    

___________________________

Sobre la segunda dificultad trata la siguiente publicación…





[1] Larroyo, Francisco. Los principios de la ética social. Ed. Porrúa. México, 1971. Pág. 222
[2] Coreth, Emerich. ¿Qué es el hombre?. Ed. Herder. España, 1991. Pág. 219
[3] Ibíd. Pág. 229
[4] Dewey, John. Democracia y educación. Ed. Morata. España, 2004. Pág. 113
[5] Coreth, Emerich. Op. Cit. Pág. 229
[6] Larroyo, Francisco. Op. Cit. Pág. 223


martes, 10 de febrero de 2015

♂ ♀

Hombres y mujeres,
antagónicos-complementarios


Partimos del mismo origen; compartimos la falta, la carencia, necesitamos uno del otro; hombre y mujer se necesitan y anhelan mutuamente. 

Su antagonismo radica en la forma en que asumen el vacío: ella lo acepta, desde que es “ella” sabe y reconoce “su falta”, quizás gran parte de lo que hace se dirige a la satisfacción de tal carencia; él lo niega, desde que es “él” “no sabe” ni reconoce que también está falto, cada vez que algo le enfrenta a su vacío, “escapa”….  

Ella acepta la falta como parte de su ser… Y al faltarle “algo”, tendrá que buscar; no está predeterminado qué es ser mujer, no hay un referente universal…

Él no quiere ni necesita saber de su falta; reconocer que necesita de otro le hace “menos hombre”; él sí tiene un referente universal: los hombres son fuertes, autosuficientes, poderosos, dueños de sí, inquebrantables y firmes.

Mientras que para ella necesitar de otro es algo “natural”, “parte de ser mujer”, para él es una “amenaza”, algo que atenta contra su “carácter  de hombre”… 

Porque reconocer  “la falta” es muestra de debilidad, necesitar de otro refleja falta de autosuficiencia, solo los débiles necesitan de alguien más… Debilidad, falta, carencia, insuficiencia permitida únicamente al “sexo débil”, no al “sexo fuerte” puesto que evidentemente contraría su esencia viril…. Amar representa una herida narcisista: no soy autosuficiente, necesito de otros…

Así, él se niega a reconocer que la necesita, amar le recuerda su inconsistencia; ella le pide que la ame, lo cual se traduce en que abandone su posición de amo, que acepte su falta, su carencia, su “debilidad”... Paradójicamente, cuando el hombre se mueve de su lugar de amo, se reconoce “falto y débil”, es entonces que deviene en hombre…

Hombres y mujeres, antagónicos que se complementan…














sábado, 7 de febrero de 2015

AMAR complejo y profundo

Inevitable amor… inevitable hablar de amor…
(segunda de dos partes)


AMAR complejo y profundo


Somos ante todo sociales; el ser humano es social: todas y cada una de sus actividades están asociadas con las de otros porque depende de las expectativas, exigencias, aprobaciones y condenas de los demás, y no puede realizarlas sin tener en cuenta la de los otros; consecuentemente el ambiente del ser humano es social: piensa y siente lo que han de ser sus acciones en relación con los demás, afirma John Dewey en coincidencia con la teoría de la sociabilidad natural en el hombre, que Aristóteles abrevia en la sentencia: “el hombre es un animal social” (zoon politikón).

Dimensión social del hombre inseparable de la vida política, puesto que al no poder bastarse por sí mismo, el individuo se ve en la necesidad de asociarse, crear un grupo, una ciudad, un Estado…


Sin abordar, al menos por ahora, el ríspido tema de la política, lo cierto es que a nuestra esencia corresponde la sociabilidad, el “yo” existe donde existe el “Otro”: cada “yo” se construye en el campo del “Otro”, somos y existimos en el vínculo social, escribe Jacques Lacan…

Así, partiendo de esta premisa: “necesitamos de los otros”, cuando la razón enfría la pasión y cual entomólogo examina cada una de las mariposas que sentimos en el estómago al estar frente a  la persona amada, termina por concluir: amo porque carezco, amamos porque “necesitamos”, amamos porque somos seres carentes, lo nuestro es “ser indigente”…

La razón nos “abre los ojos”, la fábula del amor romántico se descubre, se derrumba ante la carencia y la idealización; aquí nace una de las definiciones más conocidas sobre el amor:

Aimer, c'est donner ce qu'on n'a pas à quelqu'un qui n'en veut pas.
Amar es dar lo que no se tiene a quien no es.

Jacques Lacan 

Carencia que damos, depositamos en el otro esperando -o incluso exigiendo- que colme ese vacío (amar es dar lo que no se tiene…), que nos dé aquello que necesitamos, que nos hace falta; lo cual supone que esa persona tiene y puede darme lo que yo no tengo, es entonces que idealizamos al amado (…a quien no es)

Con base en esta definición del amor, ¿se supondría entonces que estamos con el otro, que le amamos porque nos da lo que queremos y no tenemos?, ¿y qué es eso que nos da, cosas materiales como "ser proveedor” o inmateriales como "ser protector”?... No, el amor no es algo “tan simple”…


Hasta aquí en este intento por comprender qué siento, qué sentimos, encuentro dos versiones, dos conceptualizaciones  del amor: “amor romántico” y su opuesto, que bien podría llamarse “amor no-romántico”.

Dos discursos sobre el amor, dicotomía que en mi perspectiva entraña una visión fragmentaria de la más compleja y profunda vivencia del ser humano: AMAR.

Estamos habituados a percibir y catalogar en fragmentos, pares de opuestos rivales e irreductibles entre sí. Donde siempre se tiene que optar por una alternativa que inmediata y tajantemente excluye a la otra. ¿Esta vez se supondría que tengo que optar por defender el “amor romántico” o bien, el “amor no-romántico”?

No, no  es así, reitero y subrayo AMAR no es “tan simple”…. La realidad, nuestra percepción y vivencias no se escinden en pedazos, fragmentos, polarizaciones…. Dejemos la visión parcial y fragmentaria, asumamos el amor como lo que “realmente” es: un complejo en que coexisten mitos, fábulas, análisis racionales filosóficos y psicológicos…. (¿Y el arte?, ¿será en el arte donde la complejidad se expresa mejor?)

Si queremos examinar, hablar sobre el amor, que no sea en “sustantivo”, que sea en “verbo”…. Porque al parecer la visión fragmentaria lo sustantiva todo; el sustantivo está quieto, estático, muerto, y esto supuestamente permite capturar su esencia, la razón entomóloga también es taxidermista… En tanto que la visión holística, que intenta abordar la realidad como totalidad y no por pedazos yuxtapuestos, que percibe y vivencia en correlatos, complementos que se equilibran mutuamente, se esfuerza por comprender las mariposas en mi estómago tal y como se presentan, en movimiento, dinámicas, vivas. La visión holística verbaliza, porque el verbo es acción, movimiento, vida cambiante y fluctuante que se niega a ser escindida, catalogada….

Más que amor, AMAR, amar como acción compleja,
entramado de esferas, hilos que cada quien teje con su libertad… Tantas formas y motivos hay de amar
como personas existen en el mundo
No se trata de optar entre amor romántico o no-romántico…
Aquí no hay verdades absolutas ni relativas, sino perspectivas sobre el acto de amar…


Solo queda desear que amen, que amemos con “los ojos bien abiertos”, con la razón atenta y simultáneamente en la dulce fábula del amor romántico… que aprendamos a amar en el equilibrio de lo romántico con lo no-romántico.

miércoles, 4 de febrero de 2015

Amor romántico

Inevitable amor… inevitable hablar de amor…
(primera de dos partes)


Amor romántico

De este lado del mundo priva una “Verdad Absoluta” en torno a todo, especialmente en lo que se refiere a qué es el amor, “el amor verdadero”…  Si bien poco a poco el discurso único cede paso al diálogo y la pluralidad diversa,  de una u otra manera y desde niños se proyecta ante nosotros “lo que el amor debe ser”. 

Nuestra cultura occidental “…ofrece un modelo de conducta amorosa que estipula lo que <de verdad> significa enamorarse y qué sentimientos han de sentirse, cómo, cuándo, y con quién sí y con quién no.” (Fuente: Educando en igualdad)

“Modelo” de conducta amorosa, “verdad absoluta” en lo amoroso que constituye el “amor romántico” Cabe entonces preguntar: ¿qué es el amor romántico?

Se trata de un tipo de afecto que, se presume, ha de ser para toda la vida (te querré siempre), exclusivo (no podré amar a nadie más que a ti), incondicional (te querré pase lo que pase) e implica un elevado grado de renuncia (te quiero más que a mi vida).” (Fuente: Wikipedia)

Amor romántico que entre otras formas -grabar las iniciales de la pareja en un árbol o en la penca de un maguey, por ejemplo…- queda simbolizado, eternizado “como un candado”…


Candados de amor. Fuente: miskapturas's blog

“Los «candados del amor» son candados que parejas de todo el mundo colocan en puentes o infraestructuras públicas para simbolizar su amor eterno. En París, el lugar preferido de los amantes es el Puente de las Artes (Pont des Arts), pero son tantos y tantos que las barandillas a veces no aguantan el peso.” (Fuente: Mairie de Paris)


“Fue a partir de los años 2000 cuando esta moda se extendió rápidamente por las principales ciudades turísticas del mundo: Londres, Nueva York, Seúl, París… La tradición de los «candados del amor» habría surgido en Pécs (Hungría), probablemente en el s. XIX. En aquella época, los soldados de guarnición en la ciudad dejaban atado como recuerdo el candado que cerraba el armario de su habitación.” (Fuente: Mairie de Paris)


Fuente: Mairie de Paris

Pero más allá de esto, “un modelo”, “una verdad absoluta”, un afecto eterno, único, incondicional y omnipotente que se materializa y exhibe en prácticas como “los candados del amor”, insisto: ¿qué es el “amor romántico”?

Una práctica discursiva que en su complejidad y dinamicidad presenta regularidades específicas, a las que refiere Pilar Sampedro, psicóloga y sexóloga española, en los siguientes términos:  “Algunos elementos son prototípicos: inicio súbito (amor a primera vista), sacrificio por el otro, pruebas de amor, fusión con el otro, olvido de la propia vida, expectativas mágicas, como la de encontrar un ser absolutamente complementario (la media naranja), vivir en una simbiosis que se establece cuando los individuos se comportan como si de verdad tuviesen necesidad uno del otro para respirar y moverse, formando así entre ambos un todo indisoluble.” (Fuente: Pensamiento crítico)

Una práctica discursiva que se constata en la realidad como un “mito”, un “conjunto de mitos”, escribe Denis de Rougemont, escritor y filósofo suizo, que en la obra “El amor y occidente” recorre la historia de este constructo psico-social-cultural en nuestro hemisferio, cuyos rasgos de acuerdo con el autor se cristalizan en el prototipo literario de “Tristán e Isolda”.

Eso es el amor romántico, coincide Carlos Yela, psicólogo español, un conjunto de mitos, por ello una creencia, aunque formulada de modo que aparece como una verdad, resistente al razonamiento, y al cambio.

Un mito complejo, constituido a su vez por otros mitos, un sistema que entraña subsistemas; amor romántico, un conjunto de mitos del que la razón intenta escapar al descubrir sus engaños, sus falacias, “abriendo los ojos”… Así, la razón, intelectual y objetiva deshebra el entramado del amor romántico en los siguientes grupos de mitos, madejas de hilos: (Fuente: Educando en igualdad)

Grupo 1: “El amor todo lo puede”
1 Falacia de cambio por amor 
2 Mito de la omnipotencia del amor 
3 Normalización del conflicto 
4 Creencia en que los polos opuestos se atraen y entienden mejor 
5 Mito de la compatibilidad del amor y el maltrato 
6 Creencia en que el amor “verdadero” lo perdona/aguanta todo

Grupo 2: “El amor verdadero predestinado”
7 Mito de la “media naranja” 
8 Mito de la complementariedad 
9 Razonamiento emocional 
10 Creencia en que sólo hay un amor “verdadero” en la vida 
11 Mito de la perdurabilidad, pasión eterna o equivalencia

Grupo 3: “El amor es lo más importante y requiere entrega total”
12 Falacia del emparejamiento y conversión del amor de pareja en el centro y la referencia de la existencia
13 Atribución de la capacidad de dar la felicidad 
14 Falacia de la entrega total 
15 Creencia de entender el amor como despersonalización 
16 Creencia en que si se ama debe renunciarse a la intimidad

Grupo 4: “El amor es posesión y exclusividad” 
17 Mito del matrimonio 
18 Mito de los celos 
19 Mito sexista de la fidelidad y de la exclusividad

Pero, si esto del amor romántico es "tan bonito", ¿para qué “abrir los ojos”?, ¿para qué “enfrentar” al amor romántico en su desnudez, tal y como “realmente es”?...  

El amor romántico es un mito usualmente ficticio, absurdo, engañoso, irracional, imposible de cumplir…. Por lo que muchas veces deriva en relaciones destructivas, trae consigo consecuencias negativas, incluso violencia que en su cima encuentra la muerte… Consecuencias entonces que se prevén y evitan en el pleno conocimiento consciente de lo implica enredarse, dejarse envolver, en el tejido mítico del amor romántico, “el amor de verdad”…


"Tristán e Isolda",
amor trágico que recurre a tretas, deslealtades e ingratitudes de todo tipo
con tal de poder seguir viviendo su amor. Fuente: Literaturavlad


Lecturas para profundizar en el tema:
Denis de Rougemont - “El amor y occidente”, “Los mitos del amor”
Pilar Sampedro - “El mito de amor y sus consecuencias en los vínculos de pareja”
Carlos Yela - “El amor desde la psicología social" 


domingo, 1 de febrero de 2015

origen del café filosófico y su presencia en México

Un poco de historia del café filosófico


¿Cómo inició todo?


Marc Sautet 1994 at Cafe des Phares.jpg

Marc Sautet, 1994 en el Café des Phares.
Fuente: Wikipedia 
De acuerdo con lo escrito en “La filosofía: una escuela de la libertad”, en 1992 se organizó el primer café filosófico; “Marc Sautet, profesor de filosofía en el Instituto de Estudios Políticos de París e iniciador del café-filosófico ha descrito sus comienzos: durante una emisión en una radio pública mencionó que él y algunos de sus amigos se encontraban regularmente el domingo por la mañana en el Café des Phares para filosofar. Ahora bien, cuál fue su sorpresa al ver llegar el domingo siguiente a numerosas personas que deseaban participar en esas discusiones informales, situación inesperada que lo obligó a organizar la discusión para integrar a esos <nuevos amigos>.” (pág. 162)

Si bien, parafraseando el texto citado, el origen del café filosófico, llamado por el propio Sautet “café para Sócrates”-nombre que se convertiría en título de uno de sus libros, publicado en 1995-, fue algo accidental, la voluntad del filósofo le permitió crear una nueva institución informal de la filosofía, además de que la mediatización tuvo un papel importante en la promoción de esa actividad.

“En cambio, la reacción de la institución filosófica fue por su parte virulenta, ya que estimó que los cafés-filosóficos no son filosóficos y que no pueden de ningún modo serlo. Muy pocos fueron los profesores de filosofía que se arriesgaron a emprender el ejercicio.” (pág. 162)

Sin profundizar en el recibimiento y crítica que en su momento tuvo el café filosófico, no puedo dejar de mencionar este hallazgo una "Apología de Marc Sautet"; si bien habría que indagar sobre su autor, Jean-Francois Chazerans, y la fuente: "Association Philosophie par tous". 

“Sea como fuere, uno puede preguntarse por qué los filósofos no se apoderaron de esta nueva herramienta, por qué no ocuparon ese espacio que se abría y por qué no respondieron a esa demanda consecuente, en vez de negar desde un comienzo su legitimidad.” (pág. 162)


Marc Sautet (izquierda, de camisa blanca) en una sesión de filocafé
en el Café des Phares. Fuente: The Philosophy Hub. 

Lo cierto es que el café filosófico intenta recrear el ágora ateniense, donde la filosofía es para todos y con la ayuda de los interlocutores, con las preguntas exactas y en el ejercicio de un diálogo libre en expresión, cada uno puede encontrar por sí mismo las repuestas.


Cómo llegó el café filosófico a México; quién lo trajo

Ocho años después del primer café filosófico a nivel mundial, por Marc Sautet en París, Francia, Esther Charabati, licenciada en Filosofía y doctora en Pedagogía por la UNAM, fue la primera persona en México en realizar y coordinar cafés filosóficos.Tras una estancia en Francia, durante la cual Charabati asistió a los cafés filosóficos de Sautet, al regresar a México se preguntó:  "¿por qué no hacer cafés filosóficos aquí?" (Fuente: Es-filosofía)

Fuente: Red Mexicana de Cafés Filosóficos

De manera que este año Esther Charabati cumple década y media en celebrar cada lunes a las 8:30 de la noche "encuentros pensantes y sintientes", que es como ella nombra los cafés filósoficos, en la cafebrería "El Péndulo", sucursal Polanco.

Fuente: Cafebrería El Péndulo. México, D.F.


Cafés filosóficos en México

De acuerdo con el relato de Víctor Hugo Galván Sánchez, orientador filosófico en San Luis Potosí y animador de cafés filosóficos en la misma ciudad, seis años después de que comenzaran los filocafés de Charabati, "El 25 de noviembre de 2006, en la ciudad de Chihuahua, con motivo del día internacional de la filosofía, Carlos Alejandro Ordóñez Villegas, licenciado en Filosofía por la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Autónoma de Chihuahua, fundó el Círculo de Investigaciones Filosóficas y Jurídicas, A.C., asociación civil dedicada a la investigación, educación y la difusión del pensamiento crítico, filosófico y jurídico. En ese marco de festejos, se llevó a cabo el primer café filosófico en el Estado de Chihuahua. Hoy en día, en dicho Estado, se celebran dos cafés filosóficos: uno en la ciudad de Chihuahua, y otro en el municipio de Nuevo Casas Grandes. Este último, moderado por Gabriela Urquiza, la cual denomina a los cafés filosóficos como: Cafeteando Filosofía." (Fuente: Es-Filosofía

Así, poco a poco esta práctica filosófica no formal se ha extendido en nuestro país hasta formar la "Red Mexicana de Cafés Filosóficos", en Facebook, página en que se comparten comentarios, temas, fechas de sesiones... Trascribo la "descripción larga" incluida en dicho espacio: 

El movimiento de Café Filosóficos, FiloCafés, Café Sócrates o Café Philo es tan extenso y ha logrado popularizarse en México. Esta es una lista de los diversos Cafés Filosóficos que existen en el país a fin de tener una visión general de la respuesta al movimiento de Café Filosóficos en México.

MENÚ DE CAFÉS FILOSÓFICOS

BAJA CALIFORNIA, Tijuana
Café Filosófico / El Grafógrafo: Libros & Café / 19:00 hrs.
Sabatino. Creación: febrero de 2011
Animador: Rubén Felix

CHIHUAHUA, Ciudad de Chihuahua
FiloCafé / El Cairo Café/ 18:00 a 20:00 hrs.
Sabatino. Creación: 25 de noviembre de 2006
Animadores: Carlos Ordóñez, Javier Gómez Torres y Edeni Rodríguez

CHIHUAHUA, Nuevo Casas Grandes
Cafeteando Filosofía / Café Pistoleros / 14:00 a 16:00 hrs.
Mensual-dominical. Creación: junio de 2010
Animadora: Cinthya Urquiza

DISTRITO FEDERAL
Café Filosófico México / Cafebrería El Péndulo de Polanco / 20:30 hrs.
Semanal-lunes. Creación: 2000
Animadora: Esther Charabati

SAN LUIS POTOSÍ, SLP.
Café Filosófico SLP / Sala de Lectura del Instituto de las Mujeres / 17:00 a 19:00 hrs. / 
Semanal-lunes
En Café Fauno y Galería / 19:00 hrs. / Semanal-sábado. Creación: 2008
Animador: Víctor Hugo Galván Sánchez, Paulina Pérez Orozco, Rodrigo Medina Vega, Juan Ignacio Figueroa Puente y Juan Antonio Moreno Tapia.

SONORA, Hermosillo
Café Filosófico Hermosillo, Sonora. 
Semanal. 
Página de contacto, se tiene que enviar un correo para recibir la invitación. 

Fuente: Red Mexicana de Cafés Filosóficos

Ciertamente existen muchos otros cafés filosóficos en México, más cierto aún es que sin pertenecer a tal red y/o no ser nombrados en la "descripción larga" de la referida página en Facebook, contienen la misma esencia: "filosofar en grupo", dialogar atendiendo quizás a una necesidad o interés individual-personal, aunque simultáneamente creando una comunidad que busca comprender profundamente la realidad, para transformar este mundo en algo mejor, algo más pensante y sintiente, algo más humano.

"Y para muestra, un botón":

Fuente: Red Mexicana de Cafés Filosóficos 



A partir de todo lo cual solo acierto a decir que indudablemente el hombre es un ser complejo, sí en el sentido común de la palabra como aquello que resulta difícil, complicado, e igualmente en el uso menos generalizado del término como conjunto o unión de diversos elementos; en él converge el universo.

El ser humano es difícil, complicado de entender porque se entreteje de múltiples y distintas fibras, al tiempo en que la forma en que estas se conexionan no es una, sino también plural y diversa; más aún, la totalidad del mundo humano se circunscribe en la esfera mayor del mundo natural. Y si a esto agregamos que la totalidad, compuesta así de sistemas y subsistemas, no es algo estático, sino siempre dinámico... reitero, no cabe más que decir: el hombre es un ser complejo. 

Complejidad humana en que brilla, sobresale su libertad, que entre otros caminos, encuentra la filosofía como medio y fin en sí para transitar del mundo dado, del mundo circundante hacia el mundo anhelado, el mundo proyectado.