domingo, 29 de mayo de 2022

"De filósofos todos tenemos un poco", Programa #6 - 24 de mayo de 2022

 

De filósofos todos tenemos un poco

Programa #6 - 24 de mayo de 2022

 

 


 

Sucede quizá con el término “ecología” lo que con muchos otros en la cotidianidad, los escuchamos tan frecuentemente que damos por hecho su significado… Visto así, conviene comenzar definiendo qué es la ecología. De acuerdo con el Diccionario de la Real Academia Española, es la ciencia que estudia los seres vivos como habitantes de un medio, así como las relaciones que mantienen entre sí y con el propio medio. En lo anterior, nos parece que la palabra clave es “relaciones”; podría decirse que, entre otras cosas, la ecología estudia la interacción entre el ser humano y la naturaleza.

 

En la perspectiva de Karl Marx expuesta en su obra Elementos fundamentales para la crítica de la economía política, esta interacción entre ser humanos y seres naturales puede ser de dos formas: metabólica, cuando el intercambio establecido es complejo y dinámico, lo cual significa que ambos se imponen condiciones, limitaciones y expectativas; o, por lo contario, cuando la naturaleza ha sido diezmada y ya no se pueden extraer de ella los recursos necesarios para la supervivencia, nos encontramos en una brecha metabólica o ecológica. Es decir que en una relación metabólica, seres humanos y naturaleza están ligados y la guía de acción para los primeros es la supervivencia; mientras que en la brecha metabólica, se hallan escindidos porque la prioridad de los humanos es la productividad.

 

A lo anterior agregamos que la interacción metabólica constituye parte fundamental en la filosofía de los pueblos originarios y la brecha metabólica es resultado del modo de vida basado en la filosofía occidental europea. Esto se debe a que el pensamiento occidental enraíza en un antropocentrismo que sumado al industrialismo da origen al capitalismo. Dicho de otro modo, la consideración del ser humano como eje o centro del universo –ser superior para quien la naturaleza ha sido creada, para que la use y se beneficie de ella– aunada al desarrollo de la técnica y la tecnología transformadoras de los recursos naturales en bienes materiales que satisfacen necesidades humanas de toda índole, han dado lugar al capitalismo como sistema económico regido por la oferta y la demanda, el libre mercado que prioriza los valores pecuniarios y toma por único objetivo la productividad con eficacia y rendimiento, mostrándose ciego e insensible frente al resto de los valores humanos.

 

El capitalismo entraña por igual una economía y una ecología globales; desde el punto de vista económico el trabajo se lleva a cabo para el lucro, para la acumulación y no para vivir, subsistir, esto da pie a la explotación de unos individuos sobre otros, de unos países sobre otros; en la arista de la ecología, reducida la naturaleza a materia prima, surge la sobre-explotación, contaminación y destrucción de la misma. Si bien antes del siglo XVIII, se afirmaba la eternidad de los recursos naturales, bajo el argumento de que siendo creación de una inteligencia suprema y divina no podía alterarse, hoy día la evidencia de lo contrario, que es posible que la naturaleza se altere e incluso se acabe, nos golpea día a día manifiesta en dos figuras, calentamiento global y cambio climático.

 

Así, en nuestra época ha nacido una corriente de pensamiento que promueve la búsqueda de una sabiduría para habitar el planeta en medio de la crisis ecosistémica global actual, nos referimos a la ecofilosofía, también llamada ecosofía por el filósofo noruego Arne Naess (1912-2009), quien acuñó el término “yo ecológico” para señalar el vínculo que existe entre la autoimagen y el entorno natural a que se pertenece. Aparentemente o en primera instancia se trata de una corriente pensamiento nueva, sin embargo, si nuestra mirada profundiza la llamada ecosofía vive en el pensamiento indígena y forma de vida de nuestros pueblos originarios porque en su cosmovisión todos los seres vivos, humanos y no humanos somos parientes. Todos somos hijos de Pachamama, nuestra Madre Tierra. La diferencia entre esta cosmovisión indígena y la ecosofía propuesta por autores como Naess, estriba en la espiritualidad. Desde el ángulo en que mira la ecosofía, para solventar la crisis ecológica actual es necesario que recuperemos la interacción metabólica de que hablaba Marx, donde humanidad y naturaleza coexisten y son interdependientes, donde todos trabajamos para conservar la vida en su diversidad. En la mirada de la filosofía indígena, compartida por algunos estudios teológicos, lo inminente ante la crisis es despertar la espiritualidad del ser humano, fomentar y fortalecer cualidades espirituales básicas como fraternidad, solidaridad, altruismo y compasión hacia todas las creaturas.


 

La propuesta es vivir conforme a una espiritualidad y conciencia ecológicas profundas basadas en la ecoética, cuyos principios fundamentales son el biocentrismo, la consideración del ser humano inserto en el mundo natural; y, la ecodependencia, esto es, la interconexión energética y espiritual del ser humano con todo el cosmos. La ecoética proporciona principios, valores, normas, intenciones y decisiones que contribuyan a una relación ordenada y armónica entre seres humanos y naturaleza. Como humanidad no sólo somos parte de la naturaleza, sino factor que la determina y transforma a través de sus acciones. Lo más importante ahora es que nuestras acciones no se centren en la vida humana, sino en la vida en general, humana y no humana, la vida en su totalidad.

 

La geología, como ciencia que estudia la historia del globo terrestre, la naturaleza, formación, evolución y disposición actual de las materias que lo componen, ha divido la historia de nuestro planeta en  cuatro eras –periodos de tiempo extremadamente largos (millones de años) que abarcan importantes procesos geológicos y biológicos–: Arcaica o Azoica; Primaria o Paleozoica; Secundaria o Mesozoica; Terciaria o Cenozoica; y, Cuaternaria o Antropozoica. Esta última, afirman los especialistas, inició hace un millón de años y se divide en los periodos Pleistoceno; Holoceno; y, Antropoceno.

 

De manera que nosotros vivimos en la Era Antropozoica, dentro del periodo Antropoceno, que a su vez ha sido dividido en dos etapas: la Era Industrial, que va de 1800 a 1945; y, la llamada “gran aceleración”, que corre desde 1945 al día de hoy. No obstante algunos científicos hablan ya de una tercera etapa del Antropoceno, caracterizada por la concienciación, el cuestionamiento sobre cómo interactuamos con nuestro medio, con la naturaleza. Sirva el presente escrito para desarrollar dicha conciencia.

 

 

 

Karla Portela Ramírez y Germán Leonardo Cárdenas Vargas

Casa de la Filosofia, Colombia, mayo de 2022

 

 

 

 

 

 

martes, 24 de mayo de 2022

Migración - Café filosófico #3 – Biblioteca Central de Cajicá

 

Migración - Café filosófico #3 – Biblioteca Central de Cajicá

 

 

Nuestro café está creciendo, nos alegra mucho que cada vez somos más quienes nos reunimos para reflexionar, filosofar sobre temas que nos interesan y atañen como individuos y como comunidad. Hemos cambiado de escenario, desde hace 3 semanas nuestro punto de encuentro es el tercer piso de la Biblioteca Central de Cajicá. En la primera ocasión el tema de nuestro filocafé fue qué es la filosofía. Durante la conversación surgió la pregunta sobre la relación entre filosofía y cultura, si esta abarca a la filosofía o al revés… De manera que nuestro siguiente encuentro trató sobre qué es la cultura. Al hablar de ello, entre otras cosas mencionamos que no existe una sola cultura, sino muchas, y que estas se mezclan entre sí por distintos motivos, uno de ellos, los movimientos migratorios. Así, en este tercer café filosófico reflexionamos sobre la migración. Especialmente nos preguntamos si nosotros migraríamos, y en su caso, por qué lo haríamos, qué lo justificaría… Si bien, nuestra inmersión en el diálogo imposibilitó que en este momento compartamos detalles puntuales sobre lo dicho en el transcurso del café, sí nos faculta para presentar a continuación algunos elementos relacionados con el tema y cuyo conocimiento contribuye a una mejor toma de decisiones –hablando de migrar o no migrar–, o al menos, a una mejor comprensión del fenómeno migratorio.

 

Definición

Migrar

 

Trasladarse del lugar en que se habita a otro diferente

Emigrar

Emigración externa – Abandonar el propio país para establecerse en otro extranjero

 

Emigración interna – Abandonar la residencia habitual en busca de mejores medios de vida dentro de su propio país

 

Inmigrar

Inmigración externa – Llegar a un país extranjero para radicarse en él

 

Inmigración interna – Instalarse dentro del propio país en un lugar distinto de donde se vivía en busca de mejores medios de vida  

 

 

Tipos de migración

Por destino

Interna o nacional

Externa o internacional

Por duración

Temporal

Permanente o definitiva

Según su carácter

Voluntaria

Forzada

Por situación legal del migrante

Legal o regular

Ilegal o irregular

Según su origen y destino

Rural-Urbana

Urbana-Rural

Rural-Rural

Urbana-Urbana

Por edad del migrante

Infantil

Adulta

Ancianos

 

Causas

 

Políticas

Golpes de Estado, violencia política, persecuciones…

Económicas

Pobreza extrema, hiperinflación, escasez…

Culturales

Para realizar estudios en el extranjero o fuera del lugar de origen

Sociales

Inseguridad, desempleo…

Ecológicas

Desastres naturales, efectos del cambio climático…

Bélicas

Guerras civiles, hostilidad de fuerzas extranjeras…

 

Consecuencias

 

Políticas

Cambios en las leyes de ingreso a los países…

Económicas

Mayor fuerza laboral en el país receptor…

Culturales

Mestizaje, intercambio cultural…

Sociales

Cambios demográficos, xenofobia, desintegración familiar…

Psicológicas

Estrés, ansiedad, depresión…


Sin duda, en nuestro café resaltaron dos ideas: la importancia del conocimiento y la reflexión para decidir si migrar o no; y, el innegable influjo de las emociones e impulsos al actuar. Las cuatro tablas anteriores se vinculan con la primera de estas ideas, en tanto que con relación a las emociones e impulsos, nos parece oportuno hablar aquí sobre el llamado “Síndrome de Ulises”, también conocido como Síndrome del Inmigrante con Estrés Crónico y Múltiple.

Ulises u Odiseo, fue un legendario héroe de la mitología griega, viajero y aventurero. Sus hazañas se cuentan en La Odisea; hijo del Rey de Ítaca, Laertes, casado con Penélope, tuvo un hijo, Telémaco. Cuando los griegos decidieron partir hacia Troya, lo buscaron para que los acompañase; Ulises no quería ir y fingió locura sembrando sal en los campos. Finalmente aceptó porque los griegos pusieron delante del arado a su hijo. Una vez consumada la victoria en Troya, nuestro héroe decidió volver a su reino, Ítaca, trayecto que le tomó diez años y durante los cuales enfrentó múltiples adversidades y peligros. Así sucede a gran parte de los migrantes, fuera de su país, lejos de sus familias y seres queridos, se exponen a penurias y amenazas que para sobrevivir les exigen que sean “invisibles”, con lo cual pierden su identidad y la posibilidad de su integración social. En esos casos la migración implica un proceso que deriva en niveles de estrés muy elevados y síntomas ansioso-depresivos.

Inmigrar constituye un proceso de cambio, que sea positivo o negativo, en todo caso implica conlleva pérdidas en todas las facetas de la vida, quedan atrás los lugares conocidos, los amigos y la familia, los alimentos habituales y las actividades usuales. Ante dichas pérdidas, resulta inminente el duelo, el cual se presenta en siete clases: familia, lengua, cultura, tierra, estatus social, grupo de pertenencia y riesgos físicos. A su vez, el duelo contiene estrés psicológico, tensión y problemas emocionales que la persona necesita afrontar con estrategias y de acuerdo con sus recursos personales. Cuando el duelo se desarrolla dentro de límites sanos y llega a buen puerto, se trata de un duelo simple. En cambio, cuando la crisis personal no logra ser resuelta y se convierte en situación permanente, se trata de un duelo extremo, un tipo de duelo migratorio al que los especialistas refieren como Síndrome de Ulises.

La sangre llama y todo lo que queda atrás nunca se olvida. Parece imposible tener todo al mismo tiempo, en el mismo lugar y con las mismas personas. En el momento de migrar, quizá lo más importante sea hacerlo con los ojos abiertos, con plena conciencia de lo que se está haciendo y para qué. A sabiendas también de que si hay un camino de ida, seguro hay un camino de vuelta…





Karla Portela Ramírez y Germán Leonardo Cárdenas Vargas

Casa de la Filosofía, Colombia, mayo de 2022

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

martes, 19 de abril de 2022

Primera emisión del programa "De filósofos todos tenemos un poco", 12 de abril de 2022

 

Primera emisión del programa 

De filósofos todos tenemos un poco
12 de abril de 2022



No hay nada más práctico que una buena teoría

Kurt Lewin


Una semana antes, el martes 5 de abril, tuvimos el gusto de participar como invitados especiales en el programa Sentido social. Allí nos presentamos y con alegría anunciamos la oportunidad de unirnos a El Observador Radio con el programa De filósofos todos tenemos un poco. En este momento ahondamos en nuestra presentación: nuestros nombres son Karla Portela Ramírez y Germán Leonardo Cárdenas Vargas. Yo nací en la Ciudad de México, soy mexicana y él colombiano, cajiqueño desde siempre. A pesar de la distancia geográfica, nos unió nuestro principal interés: la filosofía. Nos conocimos durante la pandemia en un diplomado on line sobre consultoría filosófica.



Ambos nos hemos dedicado profesionalmente a la filosofía, Leonardo es Profesional en Filosofía y Letras, egresado de la Universidad de La Salle; yo obtuve el Doctorado en Filosofía, estudiando en la Universidad de Guanajuato. Coincidimos también en que hemos trabajado como profesores de filosofía a nivel bachillerato. Leonardo, además, ha sido Representante de Literatura, en el Consejo de Cultura, de Cajicá (2017-2018) y Gestor Cultural, en el Instituto Municipal de Cultura, de Cajicá (2016 – 2018).

 

A través de nuestra labor como docentes constatamos una ruptura entre teoría y práctica. Es decir, frecuentemente nuestros alumnos cuestionaban la utilidad de aprender filosofía; planteaban cuestiones como, en qué momento de su vida diaria les serviría saber que Sócrates “no sabía nada”, que Platón afirmaba la existencia de un Mundo de las Ideas, o que la frase “Pienso, luego existo”, sintetiza el aporte de Descartes a la humanidad… En pocas palabras, nuestros alumnos solían pensar que la filosofía era pura teoría sin aplicación en la vida.

 

Lo anterior es importante porque tal inconformidad en nuestros pupilos nos motivó a buscar la manera de hacerles ver, descubrir y sentir que la filosofía vive en nuestro día a día, que de hecho cada uno de nosotros vive, actúa con base en una propia filosofía de vida. El camino que encontramos fue el movimiento de la filosofía aplicada. Se trata de un conjunto de actividades, prácticas filosóficas no académicas (fuera de las instituciones educativas, aunque organizadas, programadas racionalmente, sistematizadas y a partir de métodos específicos) que tienen como objetivo principal desarrollar el pensamiento crítico de distintas formas y en todos los niveles de la sociedad.

 

Así nació Casa de la Filosofía, un espacio de creación, divulgación y afianzamiento de la filosofía como pensamiento crítico y reflexivo en las distintas prácticas, formas de pensar y de sentir que convergen en la realidad de una casa. A la vez, es el lugar donde teoría y práctica se integran, tejiendo un sinfín de relaciones y posibilidades que comparten una misma dirección, la transformación de nuestra casa en un mundo más armónico y equilibrado.



 

Leonardo y yo, como gestores de este proyecto de divulgación filosófica, nos hemos planteado la misión de devolver la filosofía a su lugar de origen, el espacio público, para que sea una forma de vida y no sólo teoría. Siempre a través del diálogo que se guía por los valores de honestidad, respeto y responsabilidad. Los servicios que ofrecemos son: café filosófico o filocafé, asesoría filosófica y filmosofías. Igualmente podemos impartir conferencias, cursos breves y talleres.

 

En congruencia con lo anterior, con la finalidad de divulgar el ejercicio del pensamiento filosófico y con el amable auspicio de Julio León, director de El Observador, el pasado martes 12 de abril tuvo lugar la primera emisión de nuestro programa radiofónico De filósofos todos tenemos un poco; del cual les compartimos en los siguientes párrafos algo de lo sucedido, parte de nuestra conversación.





En esta primera ocasión hablamos sobre la filosofía como actividad humana, la imagen que cada uno tiene de la filosofía. Nos preguntamos qué hace un filósofo y si es verdad que de filósofos todos tenemos un poco. En cuanto a la imagen, recordamos que el origen de ésta suele ser Grecia Antigua, la imagen del filósofo griego que viste túnica y calza sandalias. Más allá de la imagen física, la forma de vestir, coincidimos en que la mayor parte de las veces las personas conciben a los filósofos como personajes que saben mucho, que saben de todo y sin embargo no saben nada. Ante esta paradoja nos detuvimos a esclarecer: que el filósofo sepa mucho y de todo significaría que conoce ampliamente sobre diversos asuntos o temas, que posee un gran cúmulo de conocimientos teóricos, aunque a la vez no sabe nada porque no aterriza, no concreta ese conjunto de teorías, no sabe aplicarlas a la vida diaria. De manera que en torno a la imagen de la filosofía, generalmente se piensa en una ruptura entre teoría y práctica. Surge entonces el problema, ¿de qué trabajará el filósofo?, si todo lo que ha aprendido y estudia carece de utilidad en la vida cotidiana.

 

¿Qué hace un filósofo? La primera respuesta fue “pensar, reflexionar sobre la vida para vivir mejor”. Todos las personas somos seres pensantes y libres, en cierto sentido y como diría Jean-Paul Sartre, condenados a la libertad, constantemente obligados a decidir. Pensamos para decidir, para actuar, y a todos nos interesa o tenemos la intención de tomar las mejores decisiones posibles para sentirnos bien, al menos tranquilos. Podría afirmarse que pensamos para comprender y decidir mejor; entendiendo por “pensar”, analizar y detectar opciones, alternativas y sus consecuencias, determinar cuál es la mejor de éstas y actuar en consecuencia. Esto sin olvidar lo irracional, o sea que igualmente hay en nosotros elementos no racionales, como emociones, sentimientos y deseos. 

 

Ciertamente todos pensamos, pero ¿todos pensamos bien? ¿Pensamos correctamente en todo momento? ¿Se puede pensar mal? ¿Cómo saber si estoy pensando bien, con corrección? Sabemos que pensamos bien, correctamente cuando nuestro pensamiento es filosófico, cuando lo hacemos sin contradicciones, con orden, sin tautologías –repeticiones innecesarias, redundancias– o círculos viciosos, sin falacias –mentiras o engaños–. Dicho brevemente nuestro pensamiento es correcto, filosófico, cuando respeta las leyes lógicas, lo cual se aprende en las escuelas, en las universidades, y en el día a día, en la calle, dialogando con otros, conversando. Aprendemos a pensar bien, filosóficamente, dentro de las instituciones y fuera de ellas.

 

Ahora bien, si la principal actividad del filósofo consiste en pensar, reflexionar sobre la vida en general y sobre su vida en particular, si todos pensamos sobre lo que pasa y lo que nos pasa, entonces la filosofía es para todos, sólo hace falta practicar, dialogar para que nuestro pensamiento se desenvuelva con lógica, filosóficamente. Es verdad que de filósofos todos tenemos un poco, tan cierto como el refrán en que se inspira el título de nuestro programa, “de músico, poeta y loco todos tenemos un poco”; tan grato y juguetón como la canción de Lisandro Meza que nos compartió Leonardo en la primera emisión, “Cumbia de los locos”. Sí, algo de locura hay en la filosofía, quizá el filósofo es un loco cuerdo…



 

Karla Portela Ramírez y Germán Leonardo Cárdenas Vargas

Cajicá, Cundinamarca, Colombia, 19 de abril de 2022


P.d.- Les invitamos a escucharnos los martes cada 15 días a las 6:00 p.m. por 

Cajicá Radio Internacional  94.4 FM

 

 

 

 

jueves, 17 de febrero de 2022

Café filosófico on line #4 - ¿El amor es una elección inconsciente?

 

¿El amor es una elección inconsciente?





El primer recurso en este filocafé fue la imagen de Cupido, quien con un flechazo nos hacer caer en arrebato… La primera intervención de los participantes provino de Miguel, al afirmar que en todo el proceso que se da para elegir hay elementos conscientes e inconscientes. Conscientes serían los criterios e idealizaciones que aplicamos para elegir; en tanto que inconscientes son los elementos que descubrimos luego de la elección.

 

Ahora bien, preguntamos a nuestro participante, ¿qué nos lleva a descubrir esos elementos inconscientes? ¿El conflicto, la molestia? ¿Los problemas nos hacen dudar de nuestra elección y la duda nos lleva a descubrir los elementos inconscientes? Asimismo, preguntamos qué elementos inconscientes descubrimos luego de la elección, por ejemplo ¿la influencia de la relación de pareja que observamos en nuestros padres?

 

Retomando la pregunta inicial, ¿el amor es una elección consciente? Leonardo, nuestro moderador, preguntó: ¿el amor se vincula con la libertad? Enseguida Miguel advirtió, “creer que somos libres es peligroso, siempre hay influencia externa.” Ante lo cual Karla preguntó: ¿por qué es peligroso?  “Porque impide darnos cuenta de las influencias externas”, respondió Miguel y añadimos una pregunta más: ¿si concientizamos esa influencia externa, ya somos libres? Decimos esto porque nos parece que al descubrir los elementos inconscientes en nuestra elección se abre la posibilidad de rechazar o aceptar esa influencia externa, como puede ser la educación que hemos recibido, las condiciones materiales en que nos encontramos, etc.  

 

A lo anterior, sumamos otra observación: en la elección amorosa influye que somos elegidos, se trata de un acto recíproco. El amor es una elección doble, hecha por dos. Para explicar esto lo relacionamos con los verbos recíprocos, los cuales indican que la acción realizada y su efecto es recibido simultáneamente por dos o más personas; por lo tanto, son acciones que tienen dos o más sujetos.   


 

Combate de Eros y Antheros
Germán Hernández Amores, 1869



En ese momento, Carmen objetó, para que una relación sea amorosa no es condición que haya reciprocidad. Esta objeción nos llevó a recordar que en la mitología romana Cupido no tiene sólo una clase de flechas, sino dos: flechas de oro con plumas de paloma que conceden amor; y, otras de plomo con plumas de búho que infunden odio e indiferencia. A su vez, recordamos que en la mitología griega el dios del amor y del deseo es Eros, cuyo hermano es Antheros, dios del amor correspondido. Visto así, el verdadero dios del amor sería Antheros, porque se trata del amor compartido, recíproco; en tanto que la relación amorosa no recíproca de que nos habló Carmen, estaría representada por Eros, Cupido en la versión romana, que predomina en el presente.


Con base en todo lo dicho y para concluir nuestro encuentro, Leonardo cuestionó: ¿en qué casos el amor sería una decisión inconsciente? Al inicio de la relación, respondió Carmen, primero es inconsciente, luego se hace consciente; sólo al inicio el amor es ciego.

 

Karla Portela Ramírez y Germán Leonardo Cárdenas Vargas

Colombia, febrero de 2022