Más allá del aquí y ahora: memoria, futuro y sentido
Somos seres proyectivos, orientados hacia el futuro mediante aspiraciones, deseos y proyectos; al mismo tiempo, somos seres de memoria, constituidos por recuerdos, antecesores y tradiciones de los que aprendemos. Como señala Martin Heidegger, el ser humano es un ser-en-el-mundo que se comprende a sí mismo desde la proyección (Entwurf) y la temporalidad: vivimos anticipándonos, arrojados hacia posibilidades que aún no son, pero que orientan nuestro existir.
A la vez, como recuerda Paul Ricoeur, nuestra identidad no se
construye únicamente desde lo que somos ahora, sino desde la memoria narrativa, es decir, desde las
historias que contamos sobre nosotros mismos y sobre quienes nos precedieron.
Recordar no es quedar atrapados en el pasado, sino dar sentido al presente a partir de una
continuidad vivida.
Por ello, no es posible, ni saludable, vivir únicamente en el presente inmediato, como si el pasado y el futuro fueran
irrelevantes. Una vida reducida al “aquí y ahora” corre el riesgo de volverse
fragmentaria y vacía de sentido. Por ejemplo, una persona que desconoce su
historia familiar o colectiva pierde referencias para comprender sus propias
decisiones; del mismo modo, quien renuncia a proyectarse hacia el futuro suele
experimentar desorientación o falta de propósito.
Entre la memoria y el proyecto se teje
la experiencia humana: recordamos para
comprender y proyectamos para vivir con sentido.
El presente, así, no es un punto aislado, sino un cruce vivo entre lo que hemos
sido y lo que aún podemos llegar a ser.

No hay comentarios.:
Publicar un comentario