Fronteras que excluyen, mercados que necesitan
Al
reflexionar sobre el fenómeno migratorio, particularmente en torno a la figura
femenina, una de las participantes orientó nuestra atención hacia el vínculo
que existe entre la migración y los sistemas económico-políticos. Desde esta
perspectiva, puede afirmarse que estamos ante una de las paradojas –o incluso
de los artificios– del capitalismo: mientras en el plano discursivo parece
combatir la migración, en la práctica la necesita y la promueve, dado que constituye una de las fuentes de las que extrae fuerza y dinamismo. Dicho de
otro modo, si se le observa superficialmente, el capitalismo se presenta como
restrictivo frente a los flujos migratorios; sin embargo, un análisis más
profundo revela que estos movimientos le resultan funcionales porque contribuyen
a su reproducción y continuidad.
Sí, en muchos contextos la migración resulta
funcional al capitalismo, aunque no siempre en los mismos términos ni para los
mismos actores.
1. Migración como oferta flexible de trabajo
En economías capitalistas, la fuerza de trabajo es una mercancía.
La migración:
- Aumenta la oferta laboral, lo que puede contener o presionar a la
baja los salarios.
- Permite cubrir sectores que requieren trabajo intensivo y poco
remunerado (agricultura, construcción, cuidados, servicios).
- Introduce una fuerza laboral más vulnerable jurídicamente, lo que
facilita formas de precarización.
Esto es especialmente visible en economías
como: Estados Unidos, España y Alemania donde buena parte de sectores
estratégicos dependen de trabajadores migrantes. Desde Marx, esto se relaciona
con la idea de “ejército industrial de reserva”: una población disponible que
regula el mercado laboral.
2. Migración y reducción de costos sociales
En muchos casos:
- El país receptor no invirtió en la formación inicial (educación
básica, infancia) de esa persona.
- Recibe trabajadores en edad productiva.
- Puede externalizar parte del costo de reproducción social (familias
que quedan en el país de origen).
Esto genera una transferencia indirecta de
valor entre países.
3. Dinamización del consumo y crecimiento
Los migrantes no sólo trabajan: también consumen.
- Pagan impuestos indirectos
- Pagan renta
- Compran bienes
- Crean pequeños negocios
En economías envejecidas (como varias europeas), la migración ayuda a sostener:
- Sistemas de pensiones
- Base tributaria
- Mercado interno
4. Migración como gestión de crisis del capitalismo global
El capitalismo produce desigualdades estructurales entre centro y periferia (teoría del sistema-mundo). Las personas migran porque:
- Hay despojo territorial
- Hay crisis ecológicas
- Hay violencia económica
En este sentido, la migración no es una
anomalía del sistema, sino un efecto estructural de su funcionamiento global.
La
ambivalencia de la política capitalista
Es importante matizar, el capitalismo necesita migrantes, pero la política muchas veces produce discursos antiinmigrantes.
¿Por qué?
- El miedo al “otro” fragmenta a la clase trabajadora.
- Desvía la atención de desigualdades estructurales.
- Funciona como mecanismo de control social.
Esto se observa en tensiones actuales en
países como Francia e Italia, donde conviven economías que requieren migrantes
y discursos nacionalistas.
En una lectura crítica profunda, desde perspectivas contemporáneas, la migración puede verse como forma de movilidad forzada por acumulación por desposesión; también como espacio de resistencia y agencia, no sólo de explotación; o, como fenómeno que revela la contradicción entre capital global y fronteras nacionales.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario