Conócete a ti mismo - La noción de "sí mismo"
La noción de “sí mismo” es distinta en función
del marco cultural en que se ubique. No guarda el mismo significado en Occidente
clásico (Grecia antigua, Roma y su posterior relectura en la Modernidad europea),
que en los pueblos originarios de Abya Yala (término que nombra al continente
americano desde una perspectiva no colonial) o que en otras filosofías.
En el pensamiento de Occidente clásico, el “sí mismo” se concibe como interioridad individual. El “sí mismo” es: un interior que debe examinarse; un alma o conciencia individual; un sujeto relativamente autónomo.
De esta forma, incluso cuando hay dimensión ética, es decir, aun cuando están en juego juicios de valor, responsabilidades y orientaciones sobre cómo debemos vivir, actuar o relacionarnos con otros, el movimiento es hacia adentro.
En la filosofía de los pueblos originarios de Abya Yala, el “sí mismo” siempre es relacional. En muchas cosmovisiones indígenas no existe un “yo” aislado. El sí mismo es: comunitario; territorial; cosmológico. Por ejemplo, en la filosofía andina el “yo” únicamente existe en relación con: la comunidad (ayllu); la tierra (Pachamama); los ancestros; los ciclos naturales. Así, conocerse no es mirarse a sí, sino saber cuál es tu lugar en la trama de la vida.
En filosofías africanas como Ubuntu, “Yo soy porque nosotros somos.” El sí mismo es co-constitutivo: La identidad no precede a la relación: emerge de ella. Por lo tanto, conocerse implica: reconocer la interdependencia; asumir responsabilidad ética hacia los otros. No hay autoconocimiento sin reconocimiento del otro.
En filosofías orientales como el Budismo, lo que existe es el no-yo (anattā). El “sí mismo” permanente es una ilusión. Lo que llamamos “yo” es: impermanente; condicionado; sin esencia fija. Consecuentemente, conocerse consiste en: ver la vaciedad del yo; soltar el apego a una identidad sólida; y, de esta forma, disminuir el sufrimiento. Aquí el “conócete” no afirma al yo, sino que lo disuelve.
En el Taoísmo, el sí mismo se representa como flujo. No hay un yo separado del mundo. El sí mismo es: proceso; movimiento; armonía con el Dao. Conocerse es: dejar de forzar; practicar el wu wei (no-acción); fluir con el orden del cosmos. El autoconocimiento no es introspección analítica, sino afinación con el ritmo del mundo.
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Tradición |
¿Qué es el “sí mismo”? |
¿Qué es conocerse? |
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Grecia clásica |
Alma individual y racional |
Examen interior |
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Modernidad occidental |
Sujeto autónomo e individual |
Autoanálisis, identidad personal |
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Pueblos originarios (Abya Yala) |
Ser relacional: comunidad – territorio - cosmos |
Reconocer el lugar propio en la trama
comunitaria y natural |
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Ubuntu |
Identidad co-constitutiva |
Reconocer al otro |
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Budismo |
No-yo, impermanencia |
Desapego del yo |
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Taoísmo |
Flujo vital, proceso |
Armonizarse |
Con base en lo anterior, el “conócete a ti mismo” puede reformularse así: No se trata de descubrir quién eres en soledad, sino de comprender las relaciones que te hacen ser.
Esto conecta directamente con: crítica al individualismo moderno; ética del cuidado; filosofía comunitaria; crisis ecológica (el yo no separado de la tierra).
En suma, mientras el “conócete a ti mismo” occidental mira hacia el interior del individuo, muchas tradiciones no occidentales desplazan el sí mismo hacia la relación, la comunidad, el mundo o incluso su disolución.
Tal vez el problema no es que no nos
conozcamos, sino que nos pensamos demasiado solos.